viernes, 30 de mayo de 2008

BIOFLOW: LA PERSONA VERSATIL


Acababa de salir de una reunión muy importante. Habíamos estado analizando la situación de la empresa durante más de cuatro horas. Siempre existen amenazas a la actividad de cualquier empresa y nosotros no estábamos ausentes de esto. Lo importante era detectarlo con la anticipación suficiente como para impedir que la amenazas derivara en  problema.

Siempre alguien toma la iniciativa de ponerse manos a la obra, y como ocurría a menudo , yo fui el primero en levantar la mano y en adquirir el compromiso de gestionar la amenaza que se avistaba.

 En el momento de la decisión, sabía que colaborador iba a llevar el protagonismo de desarrollar el proyecto. Debíamos ser rápidos, efectivos y contundentes en la gestión. Juan sería un excelente ejecutor del proyecto. Era rápido y tenía un porcentaje de éxito de los proyectos que llevaba siempre, superior a la media. Eso era, necesitaba una persona decidida, positiva, rápida y efectiva. Una vez sentado en mi despacho, lo llamé para tener una reunión con él.

-          No hay problema – contestó como siempre con un voz activa y rápida.

Me preparé en un trozo de papel el esquema de los objetivos que habíamos de lograr con el desarrollo del proyecto.

-          Buenos días, Josep- me saludó al entrar- Todo bien?

-          Buenos días Juan. Todo bien. Un poco cansado por que hemos estado de reunión y se ha hecho muy larga.

-          Dime.- me retó a ir al grano. Siempre era directo y claro. Me gustaba esta actitud. Este balance entre asertividad y claridad.

 Le estuve explicando un breve resumen de la reunión, en lo relativo a la amenaza y a la necesidad de atacar a través de un proyecto este tema, para dejarlo solucionado. Le recordé que la solución de este potencial problema colocaría a la empresa a un nivel de certeza y de seguridad muy consolidado.

  -          Muy bien Josep. Me siento muy halagado de que hayas pensado en mí para este proyecto tan importante. Es un honor. De todas formas deberíamos de pensar que hacemos con los temas que ahora estoy llevando y siguiendo.

-          Deberíamos de estudiar como podemos dejarlos parados durantes estos tres meses que te vas a dedicar al proyecto.

-          Si, pero al menos hay un par de ellos que no se pueden parar. Están íntimamente vinculados a la operatividad del día a día.

-          ¿No hay nadie que esté al corriente de estos temas y pueda llevarlos?

-          Si, intentaré hablar con Pedro para que se haga cargo al menos un par de meses. Después ya veremos, por que a él le viene la temporada de intenso trabajo. Si, veo que Pedro no puede, ya te pedirá ayuda.

-          Perfecto. ¡Pues manos  a la obra!

-          A por ello.

 Los ojos brillantes y la sonrisa de oreja a oreja de Juan indicaban de forma clara que se sentía motivada y contento de asumir el reto. Serían tres meses duros e intensos, por que no era un proyecto fácil. Pero asumió el reto sin pestañear.

 A la semana, Juan me solicitó de reunirnos para efectuar el seguimiento del proyecto. Lo que no sospechaba es que empezara soltando una bomba:

-          Josep, tengo que dejar el proyecto-  Dijo con mirada triste y ojos vidriosos como a punto de estallar a llorar.

 No se parecía en nada al Juan que recibía hace una semana, y que iba del despacho casi cantando. No era el mismo, y total estábamos a una semana de ese momento. Yo pensé rápidamente de que seguramente le debería de haber ocurrido alguno problema personal.

-          ¿Qué te pasa?¿Qué te ha ocurrido?

-          Mira, yo me siento muy orgulloso de que la empresa haya confiado conmigo en desarrollar este problema o este proyecto, como quieras decirle. La verdad es que moralmente era una inyección de adrenalina muy intensa.

 Se explicaba con dificultad y le embriagaba una fuerte emoción que me contagiaba. Hice esfuerzos para poder coger una distancia emocional relativa. Debía de tener todos los sentidos al 10º% por que el problema que se me avecina parecía gordo.

-          Desde el primer momento que me puesto a analizar como desarrollar el problema- continuó- me ha sentido mal. No duermo desde hace una semana. Estoy bloqueado totalmente delante del problema. Ni progreso, ni me animo, ni nada. La verdad es que por el compromiso que tengo con la empresa, prefiero abandonar el proyecto y que le deis a otro que lo pueda hacer mejor. No quiero hacer perder el tiempo y encima que  me afecte tanto emocionalmente.

-          Pero....Si siempre enfocas los temas rápido y con mucha eficacia. Si nunca te había visto negativo. ¿Qué te pasa realmente?

-          Lo que ocurre es que en mi día a día llevo diez, veinte, treinta temas a la vez. Disfruto cambiando de un tema al otro. Yo soy una persona versátil que tengo mucha capacidad de conectar y desconectar de un tema a otro en décimas de segundo. Incluso cuando regreso al tema anterior lo tomo en un punto más avanzado de lo que lo había dejado- Se explicó Juan recuperando el tono positivo.- Pero ahora que solamente tengo un proyecto....Pues que no puedo usar lo mejor de mí mismo.

 Ahora si que tenía un problema. Me había dado cuenta de que había hecho un grave error. Como había escogido una persona versátil en un proyecto individual. Me había comprometido con las altas esferas de la empresa. Había movilizado internamente todo el trabajo para que todo el mundo le diera a Juan el máximo apoyo durante el transcurso del problema....Y ahora me encontraba con un panorama de negatividad, de un excelente profesional totalmente desmotivado, que sin duda le afectaría a posteriori en todos sus trabajos..¿Lo había quemado? ¿La menaza quedaría sin gestionarse adecuadamente?. Me vino a la mente mi frase favorita en estas ocasiones: “Houston tenemos un problema”.

 Fue entonces , en estos momentos donde siempre intento acudir a la parte más fuerte de mí mismo y hacer consciente lo que las personas dominan, y desde donde se puede gestionar todo tipo de problemas sin que estos logren afectar a la parte emocional de las personas.

-          A ver Juan. Esto no podemos dejarlo de esta forma. Ambos hemos adquirido un compromiso y precisamente por el compromiso con la empresa lo vamos a sacar adelante- empecé intentando dar un poco de tranquilidad.

-          Si, por ganas no es pero no puedo, no puedo....- remarcó Juan.

 Intenté que su negatividad no afectara para continuar  con mi discurso.

-          En estos momentos es cuando uno tiene que acudir a aquello que lo ahce diferente. A aquellas habilidades que de forma innata uno tiene más desarrolladas que el resto de las personas. Aquellas habilidades que te hacen trabajar de forma efectiva y dinámica y que te animan emocionalmente.

 Juan me miraba como queriendo decir , o mejor dicho decía con la mirada. “Este hombre se está volviendo loco. Con el problema que tengo yo. Ahora se pone a filosofear!”

-          Aquellas habilidades que te hacen lograr resultados extraordinarios- continué- En tu caso. Es claro. Lo dijiste la semana pasada. Tu eres un experto en la versatilidad. Eres capaz de llevar con éxito un montón de trabajos a la vez. ¿Estás de acuerdo?

-          Supongo que sí. Lo que es cierto es que es cuando me encuentro mejor.- ratificó Juan que parecía resurgir anímicamente.

-          Pues te pido de que hagas consciente tu habilidad innata fuerte de al versatilidad y enfoques el problema desde ella.

 Le costó unos diez segundo a Juan pasar de la perplejidad de tener que pensar un proyecto en versátil a una expresión de felicidad y de positividad. Algo intuí que había despertado, ya que aprecia otra persona.

-          Josep, eres un mago!- afirmó entusiasmado.

-          Por que?.

-          Ha sido pensar en versátil y se me ha abierto totalmente el horizonte. Claro, como no había caído?. Está clarísimo!

-          Pero el que?- Contesté nervioso. Quería participar de esta emoción.

-          Pues que partiré el proyecto en cuantos más mini-proyectos pueda mejor, y los voy a desarrollar a la vez. El proyecto macro lo convertiré en objetivo. Muchas gracias.

-          Yo no he hecho nada...

-          Si, me has recordado quien soy y como proceso...

 No fueron necesarios los tres meses que habíamos definido, sino que con algo menos de dos meses el proyecto estaba acabado y ejecutado con excelentes resultados. Pero el mejor resultado que logramos Juan y yo fue descubrir de que un mismo problema puede ser gestionado de varias formas, y que depende de la que se adopte puede afectar emocionalmente de diferente manera.

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