viernes, 5 de agosto de 2011

LA MOTIVACION ESTA EN TU ACTITUD!


Todo el mundo queremos sentirnos motivados de forma permanente. Sabemos que en este estado es cuando sentimos las emociones más intensas y más positivas. Cuando estamos motivados estamos energéticos, listos, dinámicos, frescos, alegres...y sobretodo estamos felices.


Parece que cuando estamos motivados no tememos a nada y a nadie. La motivación nos da seguridad , nos da control de las situaciones…


Todo ello se vuelve negativo cuando perdemos la motivación, cuando por alguna razón la situación no nos gusta, no nos favorece. La energía se vuelve cansancio, la agudeza mental en torpeza, el dinamismo en apatía, la frescura en pesadez, la alegría en tristeza.. Y la felicidad en infelicidad. En estas ocasiones solemos excusarnos con que ello viene causado por elementos externos a nosotros, que no tenemos la culpa. Los planetas se han alineado contra de nuestros intereses, que la gente nos tiene manía, que no nos aprecian... Muy pocas veces pensamos que uno mismo tiene también intervención activa en ello...Es más cómodo no asumir la responsabilidad.


Cuando la realidad es que la distancia entre motivación y desmotivación es la actitud. Estar o no motivado parte de nuestra predisposición a quererlo estar o no. Muchas veces la misma situación la hemos vivido desde la motivación o desde la desmotivación. ¿Y por que?.


Es cierto que hay factores externos que tienen su incidencia en nuestra motivación. ¡No vivimos sólos!. Pero estar motivado depende principalmente de uno mismo , de tu actitud:


1- Depende de “como” enfoques la situación. Si la desarrollas desde tus fortalezas excelentes e innatas de personalidad o desde las habilidades deficientes. La posibilidad de poder dar todo lo mejor de tu personalidad y desarrollar todo tu talento te motiva. Y eso depende de ti. Nadie te va a decir ni obligar a como hacer algo.


2- Depende del valor que sepas encontrar en lo que estás haciendo. Si analizas que lo que estás haciendo o en lo que estás trabajando tiene un gran valor emocional, familiar, colectivo, técnico, social, ecológico… te motivas al convencerte que lo que haces vale la pena. Preguntarse en que va a ayudar y a quien va a favorecer está en ti.


3- El reconocer que el aprender cada cosa nueva, indagar en cada cosa que exploras, el aprender de los errores, el trabajar de forma diferente, el ocuparte de actividades innovadoras,...es una actitud personal. Es claro que la apertura a ello te hará crecer personal y profesionalmente. Te brindará una mayor seguridad. Te blindará.


4- Las oportunidades siempre están allí. En ocasiones se disfraza de “suerte” la habilidad de una persona en saberlas identificar y afrontarlas. Está en cada uno de nosotros en mantener una actitud positiva y proactiva en donde poder aplicar nuestro talento, nuestra personalidad,...en identificar aquellos momentos e ir a por ellos con el convencimiento de que se resolverá satisfactoriamente por muy complejo que sea el reto.


Solamente depende de los demás el reconocimiento. Ello refuerza la actitud de motivación que debemos de tener. Obtener reconocimiento por una labor bien hecha es complemento extraordinario a nuestra motivación, pero no la razón de nuestra actitud. Y más si tu fuerza interior, aquello que te hace ir más allá del cansancio y de lo posible, es servir a los demás. En todo caso el reconocimiento viene colocado temporalmente después de tu actitud. Porque te van a felicitar, si es que lo hacen, por algo que tu ya has enfocado, desarrollado y logrado!


Tu motivación nace en tu actitud y no en la de los demás.


martes, 2 de agosto de 2011

¿Y PORQUE NO ME DUELE?


Vengo del Camino de Santiago. De andar, andar, andar,andar y andar...Muchos kilómetros para una persona poco habituada a hacerlo.


Muchos kilómetros para un cuerpo sedentario, acostumbrado a pasar muchas horas sentado trabajando.

Muchos kilómetros para unos pies holgazanes que descansan todo el año al cobijo de unos buenos zapatos.

Muchos kilómetros para unos piernas en baja forma.

Muchos kilómetros para un cuerpo como el mío.


Mi motivación interior me ha llevado a superar la baja forma de mi cuerpo. Mi motivación interior me ha dado una energía sublime de ir devorando kilómetro tras kilómetro del Camino.


Esta motivación interior acompañado por la ayuda y mágica actitud de mi mujer me ha dado fuerzas para hacer lo que nunca había hecho en mi vida.


La motivación interior que se refuerza también de los caminantes anónimos que te acompañan en esta senda. Con simpatía y amabilidad te saludan y te explican sus aventuras y sus reflexiones.


Andar, andar, andar, andar y más andar...te despoja de la contaminación de lo cotidiano. Te limpia por fuera y por dentro.


Tus piernas en un momento dado se desconectan de tu cerebro y empiezan a funcionar de forma autónoma , se conecta un inesperado piloto automático. Los dolores de las articulaciones empiezan a formar parte de ti. Primero te molesta, pero con el tiempo se llegan a convertir en compañeros de tu viaje. En ese momento te dejan de molestar. Aprendes a vivir con todo. Con el cansancio, con los dolores, con los infinitos kilómetros…


“¿Y como es que me pasa?¿Como es que no me molesta el dolor y el cansancio?”, pensé en un momento del Camino.


Ese momento se produce cuando el continuo marchar del Camino, los infinitos kilómetros te hacen conectar contigo mismo, con tu interior. Te ves desde dentro de ti. Observas desde dentro tus piernas marchando ligeras y decididas, ves desde dentro como tus articulaciones se mueven sin parar a pesar de algún desajuste, ves tu cuerpo sudar, sientes tu piel como se tuesta por el sol...Pero sobretodo ves como tu interior se pone en el centro de tu existencia. Y eso no cansa, al revés eso da energía. Eso purifica tu vida. Te da una fuerza que supera a cualquiera de tus desfallecimientos físicos.


El Camino te hace poner en estado de “escucha interior”. Cuando te escuchas a ti mismo empiezas a conocerte, a cuestionarte a ti mismo. A poner en duda y debate interior muchas cosas que haces, muchas cosas que sientes, muchas actuaciones que haces...y que no haces. Se limpian tus pensamientos y los abres a tu autocrítica. Desde el diálogo interior: diálogo íntimo y sincero.


En ese momento encuentras infinidades de situaciones o pensamientos que son necesarios de revisar desde esta óptica interior. Tienes tiempo para hacerlo, tienes fuerza interior para dedicarle.


Allí desconectas de la parte física del Camino; Vas pasando por interminables subidas, por cuestas imposibles, por dolorosos descensos, por llanos infinitivos, por bosques de castaños, por bosques de eucaliptos, por bosques de nogales, por caminos de piedra, por caminos de tierra, por carretera asfaltada, sin asfaltar, por pequeñas aldeas abandonadas, por pueblos pequeños, medianos, grandes,.. Por túneles, por puentes, por pequeños riachuelos, por grandes ríos, por prados con vacas, ovejas, caballos, gallinas...Por campos de maíz, trigo, girasol, alfalfa, colza, cebada,...por huertos con tomates, acelgas, repollos, pimientos...Vas pasando por uno, otro, otro y otro pilar que te marca los kilómetros que te faltan hasta llegar a Santiago. Y desde tu fuerza interior continuas sin dudar, sin desfallecer. Vences al dolor y al cansancio.


La motivación por la que haces el Camino y tu diálogo interior te dan alas. Te lleva en volandas a Santiago. Y la llegada pone los pelos de punta. La entrada a la plaza se hace eterna. Antes de alcanzar el final pasas por un túnel. Un gaitero hace sonar su gaita con gracia y energía. Su sonido agudo entra por los poros de tu piel, y como si pasara por los circuitos de tu cuerpo alcanza tu alma. Despierta las más profundas emociones. Un escalofrío te hace temblar . Esa debilidad te agrada, te hace sonreír.


Aquel motivo por el que haces el Camino se hace más presente que nunca. Te emocionas mucho, pero mucho, los ojos se humedecen, dejas caer una lágrima, lloras de alegría!….


Y das gracias por todo lo que has aprendido en el Camino. Das gracias por el motivo que te ha llevado a hacer el Camino. Das gracias a vivir esta gran experiencia.


Y lo más importante...Doy gracias por tener a mi lado la persona más maravillosa del universo.