miércoles, 17 de abril de 2013

ESTAR PRESENTE ES VIVIR


En ocasiones encontrarte a alguien por la calle después de mucho tiempo es vivir emociones nuevas, diferentes de la rutina diaria. El recordar el pasado y en especial cuando los recuerdos con la persona que te encuentras son positivos es uno de aquellas ocasiones vitales que te hacen subir la adrenalina del día.. Ese tenía que ser el caso.
Sin quererlo nos vimos en medio de la calle, uno al frente del otro. Su rostro esbozó una sonrisa amplia y clara. Su mirada trasmitía la alegría de ver alguna cosa que le gustaba, algo sorprendente. Supongo que era la misma expresión que yo irradiaba. Hacía más de tres años que no veía a Juan, Hacía más de tres años que no sabíamos nada el uno del otro, Hacía más de tres años que no nos habíamos comunicado…Mucho tiempo son más de tres años.
Son esas cosas que tiene la vida. Que personas que han estado trabajando juntas, de repente toman rumbos profesionales diferentes y desaparecen de tu vida. Con Juan habíamos vivido muchos proyectos y mucho empeño en sacar adelante el trabajo.
  • ¡José!
  • ¡Juan!
Exclamamos al unísono. Y nos fundimos en un fuerte y caluroso abrazo.
  • José…Que ilusión más grande de verte. 
  • Igualmente Juan- respondí.- ¿Cuánto hace que no nos veíamos?
  • No sé…tres años?, cuatro?...Desde que cambié de trabajo.
  • Si si. Un montón de tiempo…Oye estás fenomenal- le dije.
  • Me cuido…- Me respondió.
Esperé que me volviera la cortesía, pero nada…”Debo de haber envejecido mucho, porque ni me dice nada de cómo me ve..Que me vamos a hacer…si me ve mal mejor que no diga nada”, me dije a mi mismo.
  • ¿La familia bien?- le pregunté.
  • Si genial todos bien gracias a Dios…¿Y la tuya bien?
  • Si, bien, falleció mi padre…pero supongo que es ley de vida.
  • Si, vaya Lo siento mu…- El sonido de un móvil interrumpió su frase.
“Ring, ring, ring, ring, ring ring”,  no paraba de sonar.
  • Lo siento, es mi móvil. Espera que contesto- Dijo Juan cogiendo el móvil de su bolsillo y contestando la llamada.
Juan se retiró unos metros para poder hablar de forma más tranquila. La llamada parecía eterna. Juan no tenia prisa por acabar…”Supongo que debe de ser una cosa importante de trabajo. ¡Y eso es lo primero de todo!”, me dije.
Acabó la llamada y Juan volvió a la conversación:
  • Perdona José- se disculpó- ..Era mi entrenador de tenis que me tenía que cambiar la hora de la clase de mañana. Continuo practicando cada semana para mantener la forma.
  • Eso está muy bien…- Y cuando iba a continuar mi frase, de nuevo el “ring ring” de su teléfono.
  • Perdona- Se volvió a disculpar Juan desplazándose de nuevo al mismo rincón de antes. 
Esta vez la llamada duró un poco menos. Y cuando volvió a mi lado, no me dijo nada acerca de quien le había llamado. Ninguna disculpa.
  • ¿Tienes tiempo para un café?, ¡Va! Que nos explicaremos cuatro cosas de nuestras vidas…- Le emplacé.
  • Si. ¡Genial!. Me muero de ganas de saber de tu vida.- Respondió con una alegría sincera.- Ostras José que alegría de verte. Siempre recuerdo que la mejor etapa profesional fue cuando luchábamos juntos para sacar adelante el negocio. ¡Que duro pero que satisfactorio que fue!
Entramos en un bar, pedimos un café cada uno. Mientras nos íbamos poniendo al día. Empezaron a aparecer extraños sonidos electrónicos. Primero  fue un clic, después otro, y cada vez más seguidos.
  • Perdona José. Es que tengo el Whatapps activo. ¿Ves?…
Y cogió el móvil y me empezó a enseñar las 4 conversaciones que tenía en marcha. Abrió una y leyó los últimos mensajes….Abrió otra y lo mismo…
  • Estas activo-afirmé. “me empiezo a molestar” me dije intentando por otro lado mostrar la calma…”Hace muchos años que no le ves. Compórtate”, me reñí.
Juan continuaba contestando whatsapps y haciendo comentarios sobre lo que se decía.
  • Les estoy diciendo a los de los cuatro grupos que me he encontrado contigo después de 4 años!!...Y me pide “foto”. ¿Hacemos una?.
  • Vale.
Nos hicimos una foto. Y en un segundo Juan la había compartido con todos sus amigos del Whatsapp, ¡Con los cuatro grupos!. El mensaje era “Tomando un café y charlando de los viejos tiempos con mi amigo José”…Y salía también donde lo estábamos haciendo.
El mensaje fue como un cebo a aumentar más y más el número de contestaciones. Curiosamente de personas a las que no conocía de nada. El móvil de Juan sonaba y sonaba. Y el automáticamente les contestaba.
  • La red está activa…Ehh Josep- me dijo Juan excitado.
  • Si si.- Dije secamente. “Me estoy empezando a sentir como que no intereso”.
  • José. Ahora lo voy a colgar en twitter. ¿Vale?
  • Vale…- Confirme sin ganas.
Juan se puso otra vez manos a la obra y de nuevo la foto accedió al universo electrónico, esta vez por otro canal. El twitt decía más o menos (Lo leí muy rápido): “Tomando un café y charlando de los viejos tiempos con mi amigo José. Es bonito reencontrarse con recuerdos que te hacen sentir humano”.
Colgó también lo mismo en el Facebook, lo mismo en el Line…Estaba por todos lados…
De repente otra llamada. Esta vez no interrumpía nada, ya que Juan estaba inmerso en su mundo electrónico a través de su pantalla del móvil.
“Ya tengo bastante , me dije”.
  • Juan. Me tengo que ir- Le dije.
  • ¡Ostras que pena!- contestó Juan. ¡Parecía sincero!- A ver si nos vemos otro día…
Me  abrazó muy calurosamente y se despidió con un:
  • Me ha hecho mucha ilusión volver a verte!!!
  • Y a mi y a mi….
Mientras me alejaba por la calle, caminaba triste, cabizbajo. Me sentía menospreciado. Lo que parecía un encuentro entre dos viejos amigos  se convirtió en un encuentro en el que uno de ellos estaba mas pendiente de comunicarse con “los otros” que con conmigo…¡Y tenía muchas cosas interesantes que explicarle y muchas ganas de escucharle!

Pasaron los días y por temas profesionales logré reunirme con una de las personas más ocupadas del mundo. Director de un grupo de empresas muy grande. Con una agenda plagada de reuniones, compromisos, cenas, comidas… Me había dicho que fuera ese día.
Me presenté puntual como siempre. Su secretaria me hizo pasar a su despacho. Nos saludamos y empezamos la reunión.
  • ¿Cuánto tiempo tenemos?- Le pregunté.
  • Toda la mañana la he reservado para ti- Me contstó con una sonrisa sosegada.
  • ¿Toda la mañana?- dije sorprendido. ¡Era una de las personas más importantes del negocio y me reservaba una mañana!- Igual acabamos antes…-Le dije.
  • Bueno, ¡no hay prisa!
“¿Cómo no va a tener prisa él, que tiene la agenda como la tiene?”, me sorprendí. Pero por otro lado me hacía sentir importante. Me agradaba que una persona como ella me dedicara el tiempo, su tiempo, su preciado tiempo...
Cuando estábamos en medio de varios temas…Sonó su teléfono móvil.
  • Perdón no había apagado el sonido- Se disculpó.
  • No, no…si quiere lo puede contestar y continuamos luego- le dije.
  • No, ahora estoy reunido contigo. Ya contestaré más tarde. 
Más tarde llamó a la puerta su secretaria:
  • Perdón Señor…Hay una persona que le quiere saludar. Es un momento, un segundo- Le dijo la secretaria.
  • No, ahora no. Dile que pase por la tarde…Ahora estoy reunido.
La conversación era muy interesante. El se interesaba por numerosas cosas, me preguntaba, opinaba de cosas que le presentaba…Era un privilegio tener los comentarios de una persona tan brillante y tan lista. Toda para mi…
Cuando la mañana tocaba a su fin…Sonó el teléfono fijo de su despacho:
  • Ring, ring, ring.
El, impasible no hizo ningún ademán de cogerlo…Sonó y sonó y sonó hasta que dejó de sonar. Mientras él continuaba con nuestra conversación, preguntándome. Como si el ring que oía fuera una música de fondo.
Cuando estaba en la calle, después de toda la mañana. Absolutamente toda como él me dijo…me sienta feliz. Había sido escuchado, había sido respetado.

Recordé en ese momento las dos diferentes experiencias. La de Juan y la de la reunión con el top-ejecutivo. Y me di cuenta de la actitud de cada uno de ellos. Uno había estado ausente del encuentro y el otro había estada presente!
Me sentí bien cuando el ejecutivo estaba por mi. Cuando para él era más interesante la reunión y la conversación que alguien que le llamaba. Que seguramente no sabía quien era ni que quería…Y si sabía quien era el que tenía delante suyo y que le decía.
Mientras que Juan prefería los whatsapp, los sms, los line, el Facebook, el twitter…que sentarse a hablar conmigo.
Estar Presente es disfrutar de la vida. Hay tiempo para las conversaciones electrónicas, pero hay que estar presente cuando estas con alguien. Hay que dar calidad humana a los encuentros humanos. Hay que respetar a las personas con las que hablas y con las que te reúnes.


lunes, 21 de enero de 2013

BIOFLOW: TODOS VALEMOS...


Estoy leyendo un interesante libro: “El elemento” de Ken Robinson. Me siento muy identificado con muchas de las cosas que el autor menciona. Viene a decir que la vida es más positiva, más feliz desde aquello que innatamente tienes facilidad en hacer, desde tu don , desde tu fortaleza...Y lo que el denomina Elemento, en mi entendimiento vital es el Bioflow.

Quiero compartir un caso que relata con maestría….


“Gillian solo tenía ocho años, pero su futuro ya estaba en peligro. Sus tareas escolares eran un desastre, al menos según sus profesores. Entregaba los deberes tarde, su caligrafía era horrible y aprobaba a duras penas. No solo eso, además causaba grandes molestias al resto de los alumnos: Se movía nerviosa haciendo ruido, miraba por al ventana- lo que obligaba al profesor a interrumpir la clase para que Gillian volviera a prestar ℅-. O tenía comportamientos que molestaban a sus compañeros. A ella todo esto no le preocupaba- estaba acostumbrada a que los que encarnaban la autoridad le llamaran la ℅, y no tenía la sensación de actuar de forma incorrecta-, pero sus profesores estaban muy preocupados. Hasta tal punto que un día decidieron dirigirse a sus padres.

El colegio creyó que Gillian tenía dificultades de aprendizaje y que tal vez fuese más apropiado para ella acudir a un centro para niños con necesidades especiales. Todo esto sucedía en los años treinta. Creo que en la actualidad dirían que sufría un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y le recetarían Ritalin o algo parecido. Pero en los años treinta todavía no se había diagnosticado el TDAH. Esa enfermedad no se conocía y las personas que la padecían no sabían, por tanto, que estaban enfermas.

Los padres de Gillian recibieron la carta del colegio con gran preocupación y se pusieron en marcha.

La madre de Gillian le puso su mejor vestido y sus mejores zapatos, le hizo dos coletas y, temiendo lo peor, la llevó al psicólogo para que la evaluara.

Aún Gillian recuerda que la hicieron pasar a una amplia habitación con estanterías de madera de roble llenas de libros encuadernados en piel. De pie, junto a un gran escritorio, se encontraba un hombre imponente que llevaba una chaqueta de tweed. Llevó a Gillian hasta el otro extremo de la habitación y le pidió que se sentara en un enorme sofá de piel. Los pies de Gillian apenas tocaban el suelo; estaba tensa. Nerviosa por al impresión que pudiera causar, se sentó sobre las manos para dejar de moverlas.

El psicólogo regresó a su escritorio y durante los siguientes veinte minutos le preguntó a la madre de Gillian acerca de los contratiempos en el colegio y los problemas que decían que estaba causando. Aunque no dirigió ninguna de estas preguntas a Gillian, no dejó de observarla con atención en todo momento. Esto hizo que Gillian se sintiera incómoda y confusa. Incluso a tan tierna edad supo que ese hombre desempeñaría un papel importante en su vida. Sabía lo que significaba ir a una “escuela especial” y no quería saber anda de ellas. Creía sinceramente que no tenía ningún problema, pero al aparecer todo el mundo opinaba lo contrario. Y viendo cómo su madre contestaba a las preguntas, era posible que incluso ella lo creyera.

“Puede que tengan razón”, pensó Gillian.

Finalmente, la madre de Gillian y el psicólogo dejaron de hablar. El hombre se levantó del escritorio, caminó hacia el sofá y se sentó al lado de la pequeña

- Gillian, has tenido mucha paciencia y te doy las gracias por ello- dijo- , pero me temo que tendrás que seguir teniendo paciencia durante un ratito más. Ahora necesito hablar con tu madre en privado. Vamos a salir fuera unos minutos. No te preocupes , tardaremos.

Gillian asintió, intranquila , y los dos adultos la dejaron allí sentada, sola. Pero antes de marchares de la habitación, el psicólogo se reclinó sobre el escritorio y encendió la radio.

En cuanto salieron y llegaron al pasillo, el doctor le dijo a la madre de Gillian:

- Quédese aquí un momento y observe lo que hace.

Se quedaron de pie al lado de una ventana de la habitación que daba al pasillo, desde donde Gillian no podía verles. Casi de inmediato, Gillian se levantó y comenzó a moverse por toda la estancia siguiendo el ritmo de la música. Los dos adulto la observaron en silencio durante unos minutos, deslumbrados por la gracia de la niña. Cualquiera se habría dado cuenta de que había algo natural- incluso primigenio- en los movimientos de Gillian. Y cualquiera se habría percatado de la expresión de absoluto placer de su cara.

Por fin, el psicólogo se volvió hacia la madre de Gillian y dijo:

- Señora Lynne, Gillian no está enferma. Es bailarina. Llévela a una escuela de danza.

Le pregunté a Gillian qué pasó a continuación. Me explicó que su madre hizo lo que le habían recomendado.”Me resulta imposible expresar lo maravilloso que fue- me contó-. Entré en esa habitación llena de gente como yo. Personas que no podían permanecer sentadas sin moverse. Personas que tenían que moverse para poder pensar.”

Iba a la escuela de danza una vez por semana y practicaba todos los días en casa. Con el tiempo, hizo una prueba para la Royal Ballet School de Londres y la aceptaron. Siguió adelante hasta ingresar en la Royal Ballet Company, donde llegó a ser solista y actuó por todo el mundo. Cuando esta pare de su carrera terminó, Gillian formó su propia compañía de teatro musical y produjo una serie de espectáculos en Londres y en Nueva York que tuvieron mucho éxito. Con el tiempo, conoció a Andrew lloyd Webber y crearon juntos algunas de las más célebres producciones musicales para teatro de todos los tiempos, entre ellas Cats y El fantasma de la ópera.

La pequeña Gillian, la niña cuyo futuro estaba en peligro, llegó a ser conocida en todo el mundo como Gillian Lynne, una de las coreógrafos de mayor éxito de nuestro tiempo, alguien que ah hecho disfrutar a millones de personas y que ha ganado millones de dólares. Y eso ocurrió porque hubo una persona que la miró profundamente a los ojos: alguien que ya había visto antes a niños como ella y que sabía interpretar los síntomas. Cualquier otra persona le habría dicho que tenía que calmarse. Pero Gillian no era una niña problemática. No necesitaba acudir a ninguna escuela especial.

Solo necesitaba ser quien era realmente.”

Sin comentarios….

lunes, 31 de diciembre de 2012

LA LAMPARA DE MIS ABUELOS



En ocasiones la vida te da privilegios, que no sabes porque te tocan a tí. A mi me ha dado algunos. Al menos intento tener mi mente abierta a verlo y reconocerlos!
Uno de ellos, es disfrutar de mi abuela que vivió hasta los 102,5 años. Y con una mente lúcida y brillante leía cada día el periódico, veía la televisión y estaba totalmente actualizada de lo que ocurría en las sociedad en todo momento.
Disfrutar de la visión de una persona que ha vivido tanto, y tanto tiempo , disfrutar de su percepción de la vida, disfrutar de su sentir de la evolución de la sociedad, de sus valores...Ha sido un extraordinario y único privilegio. Un privilegio, que a pesar de que ya no está con nsootros, está vivo en mí en m espíritu.

Un día compartió una de sus vivencias...

- José, no se que pasa con vuestra generación. No entiendo como vivís tan bien teniendo tan poco- Me comentó- ...No entiendo como podeís tener coches, casas, viajar todo el año...Yo no lo pude hacer hasta bien entrados los 40. En esta vida con tu abuelo, todo lo hemos comprado desde nuestro bolsillo. Me acuerdo...

"Que cuando a tu abuelo lo trasladaron a trabajar a Bilbao. Allá por los años 40. Era un ápoca complicada. La guerra civil estaba muy reciente, aunque poco a poco iba mejorando la economía. Erámos jóvenes, con dos hijos. Un nuevo hogar que montar. Habíamos dejado por un tiempo nuestra querida Barcelona, pero la oportunidad que el Banco le daba a tu abuelo era muy buena y decidimos aceptarla. No estuvimos mal en Bilbao. Teníamos que estar 5 años y estuvimos 7. Fuimos muy felices allí...Bueno allí y en todos la vida con tu abuelo.
Cada día íbamos a buscarlo a la salida del trabajo. Un día regresando a casa, nos detuvimos delante de la vitrina de una tienda de muebles. Allí estaba. Era una lámpara de Murano preciosa.
Tu abuelo vió el brillo de mis ojos y sin preguntar entró a la tienda a preguntar el precio: Era demasiado cara, no nos la podíamos permitir.
Al día siguiente volvimos a parar frente al escaparate. Era preciosa, reluciente, brillante, elegante...Realmente la quería para nuestro salón. Le dije a tu abuelo que ahorraríamos un poquito cada día para comprarla. Y ese hicimos. Separamos un poco cada día.
Después de más de tres meses, compramos la lámpara y lucía hermosa en casa"

- José no entiendo que la gente necesite tener tanto para ser feliz. Nosotros nunca pedimos un crédito para vivir,...y eso que tu abuelo como sabes era banquero! Y fuimos muy felices. Teníamos claro lo que teníamos y que eso era lo que nos abría las puertas a nuestra forma de vivir. Vivíamos desde lo que teníamos y no como ahora que se vive desde lo que debes!- sentenció.

Esas sabias palabras de una persona con 102,5 años de vida, de experiencia... las tengo presentes. es difícil pensar que esto se aplique en un mundo tan rápido como el de hoy. Muy diferente a los de los años 40. Pero cuando reflexionas posiblemente ese es uno de los problemas del porque estamos como estamos.

Si en los años 40, en los años de la lámpara, se vivía basicamente de lo que se tenía, es decir que se ahorraba el dinero y luego se compraba. El nivel de vida era proporcional a lo que la gente ganaba...En la primera parte del siglo XXI se vive de lo que se debe. Se disfruta de cosas, experiencias desde créditos. El apartado de lo que se tiene es mínimo y en ocasiones inexistente. La gente ha decidido vivir debiendo el coche, la casa, los ordenadores, los viajes, los muebles de la casa...Su nivel de vida está relacionado con la capacidad que tienen las personas de asumir el riesgo de endeudarse.

Y hay una gran diferencia entre vivir desde el tener el dinero a vivir desde deber el dinero.

Una de las lecciones de esta crisis profunda ha de ser de que no podemos vivir más en un mundo virtual, en el que debemos practicamente todo lo que disfrutamos. No podemos perder el equilibrio entre lo que tengo y lo que debo. Hemos de balancear este ratio, aunque ello suponga renunciar materialmente a cosas que deseamos.

Hemos de vivir desde la confirmación y la consolidación y no desde las expectativas. 

Seguramente no podemos esperar a disponer de todo el dinero ahorrado para adquirir alguna cosa, ya que el mundo, hoy, gira muy muy deprisa. No puedes perder posición temporal, pero si podemos comprarla cuando tenemos la certeza de que un grueso, una buena parte del su coste lo tenemos ahorrado.

Hemos de sacudirnos del polvo de lo material, para abrir el disfrute al ahorro. Y en esta actitud descubriremos el palcer que se vive en la espera de tener algo. El sentimiento de anhelo e ilusión mientras uno espera ahorrando y sueña como soñaba mi abuela con su lámpara. Como decía ella:

- José, al final no sé que me produjo más felicidad, cuando la compramos o los tres meses que soñaba con tenerla. En cualquier caso, los dos momentos los viví con mucha felicidad...ya que sabía que al final solamente era una lámpara y lo que me hacía sonreír el alma era verme toda la familia unidad y abrazada.

Actuar desde la consolidación y no desde la expectaiva, es la mejor manera de asegurar que uno avanza con determinación, con fluidez y positividad en este mundo en el que hemos de dar paso al espacio "Esto lo tengo y no lo debo"


miércoles, 26 de septiembre de 2012

DESCUBRE LO BUENO QUE HAY EN TI!


Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que llevaba encima de sus hombros colgadas a los extremos de un palo. Una de las vasijas era perfecta y entregaba el agua completa al final del largo camino desde el arroyo hasta la casa del patrón.
La otra vasija tenía una grieta por donde se iba derramando el agua a lo largo del camino. Cuando llegaban, sólo podía entregar la mitad de su caudal.
Durante dos años se repitió día a día esta situación. La vasija perfecta se sentía orgullosa de sí misma, mientras que la vasija agrietada vivía avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable por no poder cumplir a cabalidad la misión para la que había sido creada.
Un día, decidió exponerle su dolor y su vergüenza al aguador y le dijo:
-Estoy muy avergonzada de mí misma y quiero pedirte disculpas.
-¿Por qué? –le preguntó el aguador.
-Tú sabes bien por qué. Debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad del agua y por ello sólo recibes la mitad del dinero que deberías recibir.
El aguador sonrió mansamente y le dijo a la vasija agrietada:
-Cuando mañana vayamos una vez más a la casa del patrón, quiero que observes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo y, en efecto, vio que las orillas del camino estaban adornadas de bellísimas flores. Esta visión, sin embargo, no le borró la congoja que le crecía en su alma de vasija por no poder realizar su misión a plenitud. Al volver a la casa, le dijo el aguador:
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre supe de tus grietas y quise aprovecharlas. Sembré flores por donde tú ibas a pasar y todos los días, sin tener que esforzarme para ello, tú las has ido regando. Durante estos dos años, yo he podido recoger esas flores para adornar el altar de mi maestro. Si tú no fueras como eres, él no habría podido disfrutar de su belleza.

En muchas ocasiones estamos ciegos a lo que aportamos a los demás. Pensamos que los demás, por ser más listos, más altos, más guapos, más ricos...son mejores. Y no no es así lo que realmente alimenta la vida son las pequeñas cosas que damos. Las cosas que incluso no somos conscientes de que damos. Aquellas cosas que sabemos que podemos dar.

Supongo que es fácil de verlo, solamente es fijarte en aquello que genera una sonrisa y de vez en cuenta un "muchas gracias".

Hay que estar orgulloso de uno mismo y estar más abierto a aceptar como eres, y aquello que puedes aportar.

lunes, 23 de julio de 2012

¿INSOMNIO O SOMNIFERO?...DEPENDE DE TU ACTITUD

- Piriripipí.

El canto de un pájaro me despierta de un sueño muy pero muy profundo. Miro el reloj y me quedo helado cuando veo que son las 6:30 de la mañana!!!. "Con el sueño que tengo y este pájaro va y me despierta. Hoy que podía dormir hasta muy tarde. Toda la semana madrugando y hoy Sábado ...va y me despierta el dichoso pájaro!", me enfado.

Intento volver a dormirme.

- Preprepre,...pripipiripipiri- Más pájaros se unen al primero y se ponen a cantar con fuerza.

No hay forma. Se van sumando un pájaro después de otro. " Con lo cansado que ando yo...para que ahora me pase esto!!...", mi enojo va en aumento. Doy vueltas y vueltas a la cama. Intento amortiguar el ruido tapándome la cabeza con la sábana.

- Piripiriii..Preprepre...piupiu...- más especies que generan cantos de sonoridades diversas se unen al festival de pájaros.

" La sábana no es un buen aislante", me digo frustrado. El ruido se vuelve insoportable. Mi desvelo se acentúa y los inoportunos cantos van llenando de forma insoportable mi cabeza. "dichosa naturaleza", maldigo.

- Kirkirkiki!

"¡Pues el último que faltaba para la fiesta!", maldigo. Un gallo está anunciando el despertar de la mañana. Es la gota que colma el vaso de mi paciencia. Todo el mundo se ha alineado en mi contra y no me dejan dormir. No me dejan descansar de la dura semana de trabajo. No me dejan descansar de la altísima exigencia que la velocidad de esta sociedad te obliga a tener en toda la semana. No me dejan disfrutar del descanso esperado del Sábado por la mañana. Me desespero.

Inquieto, vuelvo a intentar aislarme del ruido de los cánticos poniendo la almohada con fuerza contra mis orejas para tapar completamente mis oídos. Los ruidos se atenúan, parece que funciona, y mi inquietud se reduce. "Que bien por fin voy a poder volver a dormir!", me digo contento de haber alcanzado la solución. 

Después de unos diez minutos, parece que vuelvo a coger el sueño, pero mis brazos me empiezan a doler. Estoy haciendo demasiado fuerza con la almohada para poder taparme los oídos, que también me empiezan a doler. "Esta posición no es cómoda", me digo. Y suelto la almohada, y  como esperaba vuelven los sonidos penetrantes:

- Piu,piu,piu...preprepre, pirriiripi... Kirikirikiri!. 

"Ya veo que va a ser realmente imposible vencer a estos pesados y energéticos animales. Tan activos de buena mañana...¿Qué habrán comido?", me digo asumiendo la derrota.. Decido dar por finalizada mi estancia en la cama. Me han obligando a despertarme. De reperente un canto melódico hace dar un giro a mi mente. Es un canto precioso. armonioso, especial...

¿Será un estornino?, ¿será un jilgero?..."la verdad es que no tengo ni idea de pájaros, pero suena muy bonito", me digo.

Distingo otro canto de pájaro. Y otro parecido pero entonado diferente. Poco a poco me concentro en cada uno de los diferentes sonidos y voy descubriendo un precioso conjunto de diferentes sonidos. Me empieza a gustar. 

Distingo juegos de cantos. Después de un piripi, otro pájaro entona un pipipipi. Si, ha pasado ya dos veces. "A ver si pasa más", me reto a observar. Y si pasa dos, tres , cuatro veces...¡Se están hablando!.

El gallo vuelve a usar su inconfundible potencia para confirmar que ya es de día. "Cuantas generaciones de personas han tenido al gallo como despertador de jornadas y jornadas de trabajo..." reflexiono. Esto me hace respetar al gallo.

Me siento un privilegiado de estar escuchando el concierto más bonito que alguien pueda haber escuchado,..y escuchando, escuchando, escuchando, escuchando... me duermo profundamente.

El mismo ruido que era insomnio se volvió somnífero...Las cosas depende solamente de la forma como las miras.




domingo, 1 de julio de 2012

LOS TRES PASOS DE LA OVEJA

Seis y media de la mañana. No puedo dormir. No tengo demasiadas preocupaciones, las normales de una persona que vive este ajetreado mundo...Pero mi cuerpo ha dicho basta de descansar.

Por la ventana de la habitación del Hotel entre ya la luz de la mañana. Es verano y amanece muy pronto...demasiado pronto!.

Me deperezo del incómodo nórdico que cubre mi cuerpo. "No se manía tienen estos países del Norte de Europa de usar el incómodo nórdico en lugar de sábanas...Como Diós manda!!.", me digo enfadado. He pasado toda la noche, como siempre que duermo en estas condiciones, estirando el nórdico hacia arriba, dejando al aire los pies, y entonces hacia abajo, dejando el cuerpo sin cubrir, ¡Que mareo!...

Me levanto y voy hacia la ventana. Por el cristal puedo apreciar el típico paisaje de la campiña holandesa. Sus prados verdes, sus canales, sus lagos,...Algún molino de viento salpica con gracia la visión. Es bonito.

Me decido a salir a gozar del entorno. "Me sentará bien una caminata antes de que empiece la intensa y larga jornada de reuniones que me espera. Tantas horas sentados, discutiendo, hablando, conversando, escuchando, apuntando, decidiendo...Y encima no pararemos ni para comer. Nos servirán unos bocadillos, sin parar de la reunión...Siempre lo hacen así.", me digo.

Una vez encaminado, inicio el paseo cogiendo uno de los carriles para bicicletas que va paralelo a la carretera del Hotel. Aquí en Holanda todo está muy bien ordenado, aunque estemos en al campo, todo está señalizado, está muy bien organizado. Aparece la primera pradera: Preciosa...Está llena de flores de todos los colores, blancas, lilas, violetas, rojas, azules, naranjas, amarillas..."Esta vistosa alfombra de flores silvestres es un buen comienzo del día. Ha sido una buena idea salir a caminar", me felicito.

Huele muy bien. Huele a mañana fresca. Es difícil describir que tipo de olor es...Huele a hierba mojada, huele a frescor, huele a limipio, huele a humedad, huele a perfume suave de flores...Huele muy bien!...Y esa olor va despertandome poco a poco, con suavidad y armonía. Esa relajación se adorna con el paisaje de los campos verdes, las flores, los canales, los pequeños senderos...De repente un timbre me sobresalta. Una bicicleta, a toda velocidad, pasa a pocos centímetros de mí...¡Que susto!. Oigo unas palabras que no entiendo pero por el tono no debían de ser muy amables..."¿Debería de ser que tenía que ir por el otro lado?, pensé.

La pradera dá paso a un pueblecito lleno de casas de campo. Todas iguales con sus techos muy inclinados y sus pequeñas ventanas de madera le dán un aspecto romántico al entorno. No se observa movimiento. Todo tranquilo, no se oyen ningún ruido...

Pacen vacas y ovejas en los prados. Todas ellas yacen en el suelo, moviendo mecánicamente las mandíbulas de un lado al lado. "Estas han desayunado pronto", me rio.

Una de las ovejas yace en la linde del campo, tocando al camino. Me acerco a ella. Tiene un color blanco nítido y pulcro. Me llama la atención e instintivamente me acerco a ella..."¿A ver que hace?", la reto de forma silenciosa. Estoy muy cerca. Ni se inmuta. Continua tranquila, masticando, a lo suyo...Como si yo no estuviera. Yace tranquila. Impávida. "Igual no me ha visto", me pregunto. Pero si, si que me había visto, porque de repente la oveja gira la cabeza en mi dirección y me mira.

Sus profundos y negros ojos se cruzan con los míos. Me observa con atención pero sin un ápice de inquietud. Continua en la misma posición, masticando. Su mirada es tranquila, sosegada y reposada....¡Impresiona!, hasta cautiva..."Esta oveja está feliz, a su rollo, con sus pensamientos,...¡Realmente dá envidia de lo feliz que está!", me digo. "Supongo que si explico que me ha sorprendido la calma de una oveja la gente me tomará por loco, pero así es", me continuo diciendo.

La oveja permanece imperturbable. Creo que debería de tener un contacto mejor. No puede ser que una simple oveja holandesa cualquiera me ningunee de la manera tan descarada que lo está haciendo. Así que en un alarde de dominio y de demostrar quien es el rey de la situación la llamo en voz alta:

- ¡Heyyy!...¡Oveja!

La oveja da un brinco del susto que se pega. "Ya sabía yo que iba a tener yo el mando", me digo.
La mirada sosegada del animal llena de pavor, de pánico. El brinco la hace levantar del suelo y dar tres pasos. Se detiene y se vuelve a estirar en el prado. A eso, tres pasos de donde estaba antes.

¨¡He ganado!....¡La oveja ha visto quien manda!", me digo orgulloso y soberbio. La oveja se ha distanciado y vuelve a lo suyo, a rumiar tranquilamente. Entonces la oveja se gira hacia mí. Sus potentes ojos se vuelven a cruzar con los míos. ¡Vuelven a estar imperturbables!...¡Serenos!. Aparta su mirada de mí como desafiando que no le interesa mi presencia y suelta un intenso balido, que yo interpreto como un: 

- La que he ganado soy yo!

Vuelvo al camino, es hora de retornar al Hotel. Pienso en los tres pasos que la tranquila oveja había efectuado para alejar a la negatividad que le estropeaba su momento. Los tres pasos que la había devuelto la serenidad, Los tres pasos que la había devuelto a la seguridad de un entorno positivo. Los tres pasos que había controlado con la distancia suficiente a la amenaza. Los tres pasos que alejaban lo que le daba inestabilidad al momento. Los tres pasos del problema. Los tres pasos que hacían que podía continuar con los suyo aunque el lugar fuera diferente...

Era lista...La oveja con los tres pasos se había alejado del ruido externo molesto. Pero nunca había perdido la actitud sosegada, una actitud de calma hipnotizadora.

Ojala pudiera tener esta sensación de sosiego. En ese momento la estaba sintiendo. No sé si por el paseo, por la frescor de la campiña holandesa, por la oveja o por lo que fuera...Lo sentía. En ese momento sentía la misma sensación de calma y tranquilidad que me había mostrado la oveja holandesa. "Voy a aprender a dar estos tres mágicos pasos. Estos tres pasos suficientes para tomar la distancia de seguridad de mi calma de mi sosiego interior. Los tres mágicos pasos que me han de permitir alejarme de aquello que no me guste, de aquello que me genere sensaciones negativas, de aquello que amenace mi tranquilidad", me dije con convicción.

Los tres pasos necesarios que la oveja ha hecho para continuar con la parte agradable de la vida.


martes, 26 de junio de 2012

NOS TOCA A NOSOTROS CAMBIAR PARA CAMBIAR


En muchas ocasiones nos hemos encontrado en que los resultados logrados en una plan de no han sido satisfactorios. Nos hemos encontrado que hemos trabajado intensamente pero no se ha podido cumplir las expectativas.

No siempre las causas han sido internas del equipo o de la estrategia, sino que el entorno y sobretodo las variaciones de este han jugado un papel relevante en el desenlace.

La tentación es analizar la situación e intentar abordar el problema o el reto con las mismas claves que has utilizado, pero introduciendo los factores externos que han variado. Generalmente proceder en este sentido es la invitación a volver a errar, volver a obtener un mal resultado del plan.

Si uno quiere lograr cosas diferentes, el único camino es de trabajar diferente. De introducir sistemas nuevos de gestión, de evolucionar en la manera de enfocar las cosas, de desaprender de la metodología que sigue.

Hoy, con tanta crisis, con tantos cambios, algunos de ellos estructurales de elevado calado social y económico, es uno de aquellos momentos en los que la sentencia de "para lograr cosas diferentes has de trabajar de forma diferente" adquiere un protagonismo estratosférico.

Hoy, vivimos en un mundo absolutamente diferente al de hace dos años!!!!...La recesión económica ha generado un trastorno social increíble. La bonanza económica de muchas casas se ha convertido en paro y desempleo de la noche a la mañana.

Hay un anuncio en televisión que dice que hay que "desaprender". Si estoy de acuerdo!...Estamos en unos momentos de la historia que hay que desaprender. Hay que pensar en formas nuevas de trabajar, en estrategias diferentes, en modelos de coordinación diferente. Y el que más rápido desaprenda y se desprenda de los tics de la pasada etapa, más rápidamente entrará en dinámicas positivas.

No valen los análisis de tiempo pasado. Hay que olvidarse del pasado. Hay que borrarlo de la mente. Las claves y los factores esenciales ya no son válidos.

Hay que estudiar bien a fondo la realidad actual, hay que entender e intuir hacia donde va a ir el futuro. Un futuro con menos brillo para la sociedad que el pasado. Pero a la postre un futuro que nunca se sabe si será mejor o peor que el pasado. No todo en esta vida es el dinero. El futuro también tiene uan dimensión humana, de valores...Igual retornamos a valores perdidos en la edad de oro de la construcción y de la especulación!

No es fácil visualizar el futuro, pero lo que si que es claro que el futuro se ha plasmar en clave de reducción de la disponibilidad de liquidez, de la reducción de los servicios públicos, de la mayor presencia privada en los servicios del bienestar,...Aspectos que pueda que esté en contra e incluso deteste, pero la realidad hay que verla con los ojos de la objetividad máxima.

El primer paso mental es no lamentarse de la situación. Aceptar la situación actual como las características del momento que nos toca vivir y de la situación a gestionar, de la base sobre la que construir las estrategias, planes, acciones...

Hay que pensar diferente, hay que analizar diferente, hay que diseñar diferente, hay que planificar diferente, hay que organizar diferente, hay que implementar diferente, hay que revisar diferente, hay que controlar diferente, hay que evaluar diferente, hay que valorar diferente....para lograr ahcerlo bien en este tiempo diferente.

Hay que llorar por lo que perdemos el tiempo necesario, pero no más. Continuar con el lamento es perder un tiempo precioso a destinar a construir.

La vida nos está dando la oportinidad de aprender cosas nuevas, de vivir situaciones diferentes, de sacar de nosotros mismos ideas nuevas, de aumentar nuestra autoestima viendo que somos capcaes de poder ver un hilo de esperanza en esta oscuridad social y económica. Sentir que somos protagonistas de esta nueva etapa de la evolución humana. Sentir que vamos a ser los arquitectos, diseñadores y constructores de una forma nueva de sociedad...Y la responsabilidad está en nosotros no en otras personas. Aceptemos el reto, aceptemos la responsabilidad y pongamos manos a la obra.


Cambiemos las cosas para cambiar, sin olvidarse de que lo hacemos para que podamos tener una sociedad mejor para todos...Que seguro que será así.