
En una fiesta familiar, estaba al mando de asar la carne en la barbacoa...
“Nunca pierdas la ilusión”, decía una persona sabia. Y es verdad, nunca se ha de perder la ilusión, porque es lo que te motiva a hacer de tu vida una trayectoria con sentido y feliz, un camino lleno de energía para alcanzar las metas o los retos que se presentan.
Pero en este sentido hubo un momento en mi vida que me hizo coger consciencia de este hecho. Era en una reunión profesional importante, donde estaba presentando un proyecto innovador, algo que iba a sorprender a la audiencia y que iba a aportar un giro distinto a la actividad de la empresa. Había preparado una gran presentación. Cuando hube finalizado toda la exposición, finalicé:
Me quedé perplejo. “Como me dice esto!. Si lo que hay que hacer es afrontarlo con motivación y energía. Como no va a generarme ilusión”, pensé. De todas formas la prudencia me hizo esperar al fin de su exposición.
Me dejó sin palabras. Su reflexión estaba totalmente en las antípodas de lo que entendía por “ilusión”. Siempre había usado y uso la palabra “ilusión” como un concepto en positivo. Una conducta, como decía el asistente a la reunión, en positivo que me motiva para emprender nuevas aventuras personales o profesionales, que me despierta compromiso en nuevas actividades,...En definitiva estaba totalmente en desacuerdo con la visión negativa de la “ilusión”…”Como no vamos a tener ilusión en la vida!!.”
Quería esclarecer este tema, y me fui al Diccionario a buscar la palabra. Encontré dos definiciones:
Pues existían dos interpretaciones absolutamente diferentes. Lo único en que coincidían es que la ilusión pertenece al mundo de lo intangible de los sentidos, de la imaginación y de las emociones, sensaciones o sentimientos.
Era obvio que esa persona interpretara la ilusión como algo negativo, como algo irracional y por lo tanto alejado de la realidad racional. Esa persona era un animal racional puro. Duro y conductivo. Na persona ajena totalmente a la sensibilidad.
“Pero yo no soy así”, me dije convencido. Para mi la “ilusión” es como dice la segunda definición, la esperanza de cumplir con algo que se presenta atractivo.
Mi vida está llena de ilusión. No solamente ilusión unida a grandes proyectos y actividades, sino ilusión porque existen realidades profundas, sensibles y llenas de emociones que me hacen disfrutar de cada detalle del día a día con cada gesto y con cada caricia.
La ilusión me mueve hoy, en el presente porque no espero a grandes retos para encontrarla, sino que está en los insignificantes acontecimientos diarios que llenan mi vida.
Y eso para mi es ilusión. Si tienes sensibilidad tendrás ilusión. Si tienes retos o proyectos tendrás ilusión. Y si no tienes ilusión, pues deberás de inventarte un proyecto, una actividad. Algo que te deje con unas ganas locas a que llegue ese momento. A que se movilice la energía positiva que hay en ti.
Ah!! Y cuando llega, pasa igual de rápido, o más!, de lo que te podías imaginar y entonces será la hora de volver a inventar nuevos proyectos para que la ilusión continua activa. En la medida que seas capaz de depositar la ilusión en las pequeñas cosas o instantes vitales será cuando encontrarás que estas sonriendo!