martes, 22 de mayo de 2012

DE LA MEJOR HAMBURGUESA AL CIERRE

El otro día compartía comida con una persona que comentaba su visión actual de la economía española. Reflexionaba acerca de la política de recortes actuales. Del enfoque sin miras estratégicas. De las medidas directas sin tener presente que se quiere ser y a donde hemos de ir enfocados...A pesar de la crisis.

En un momento de la conversación, comentó:

"Esta política de ir mermando poco a poco a base de recortes y más recortes,...es como el de aquella Hamburguesería...

Dice que era un local que servía las mejores hamburguesas de la ciudad. Un local con una iluminación preciosa, incluso algo excesiva pero que embellecía el local. Buenas mesas y cómodas sillas, carne de primera calidad, con panecillos cocidos en el momento, con salsas de varios tipos a disponer libremente, con servicio de camareros a la mesa....Un gran local en el que siempre hacía cola la gente para sentarse.

Su propietario estaba muy feliz peque las cosas iban muy bien desde hacía muchos años.  Esto le había permitido enviar a su hijo a estudiar económicas a la mejor Universidad del Mundo: Harvard.  Y hoy llegaba de haberse graduado.

Llegó el hijo y a los pocos días de estar por el bar le dijo:

- ¿Papá, es que no te has enterado de que existe una crisis muy grande, que la economía está muy mal?
- Si, lo leo y lo oigo cada día, pero en el bar la caja siempre está bien, siempre hay cola y la facturación va bien como siempre.
- Tienes que empezar a optimizar gastos para prepararte para lo que viene!!

El hijo se puso al frente del plan de mejora. Su padre orgulloso del "Havard" que tenía en casa, le hacía caso de todo.

Empezaron por las luces, "Demasiada iluminación, es un gasto enorme de electricidad. Con al mitad podemos pasar".
Después las salsas, " Vamos a poner raciones individuales, así gastaremos menos y al final usan la misma cantidad".
La calidad de la carne, " Vamos a cambiar al proveedor o decirle que ajuste los precios de la carne"
Los panecillos, "que venga ya cocidos y más baratos"
La rotación de clientes. " eliminemos estas mesas tan grandes y pongamos más pequeñas, con taburetes, para que la gente rote más y no esté tanto tiempo"
El personal, "Que la gente vaya a buscar la comida a  barra"
...

Cada recorte era una gozada de ver como los costes operativos del local bajaban de forma significativa. El hijo así se lo hacía notar al padre. A pesar de que lo que le preocupaba al padre es que la facturación lentamente iba descendiendo.

Después de 6 meses, y a pesar de los recortes mágicos del licenciado en Harvard,...tuvieron que cerrar. Una vez cuando la persiana del local estaba bajada, el padre se dirigió al hijo, lo abrazó profundamente y le dijo:

- Gracias hijo mío por avisarme de esto de la crisis. Era tan grave como me decías. Teníamos toda la razón, la crisis se ha cargado nuestro negocio de más de 40 años!...Y suerte que estabas tu para gestionar todo esto"

Hay que atacar los recortes y las optimizaciones siempre teniendo in mente y sin perder al visión del camino que estas haciendo. De los que quieres ser  y que quieres desarrollar. A veces disponer de menos recursos te hará progresar más lento, pero siempre en la misma dirección.

Cuando pierdes la razón por la que existes, al razón por la que tu negocio o actividad tiene éxito, puedes llegar a actuar de forma errónea, llevando a la deriva o al cierre actividades rentables, viables y positivas a pesar del entorno en el que conviven. Porque siempre existen cosas positivas en entornos negativos.






viernes, 11 de mayo de 2012

NO HAS DE TRABAJAR EN LO QUE TE GUSTA, SINO GUSTARTE EN LO QUE TRABAJAS


Hoy he leído la siguiente receta que da Geoffrey James sobre una buena gestión: "8 creencias de una buena gestión". Me ha parecido una buena guía, sobre todo en el primer tema:

1) El negocio es un ecosistema vivo y no un campo de batalla.

2) Una empresa es una comunidad de personas humanas y no una máquina.

3) La gestión es un servicio y no un control.

4) El equipo lo forman colegas de alta cuantificación y no niños inexpertos.

5) La motivación viene por la visión y no por el miedo.

6) Los cambios son crecimiento y no dolor.

7) La tecnología ofrece crecimiento y no automatización sin alma.

8) El trabajo debería de ser divertido y no mera tarea.


...Y yo añadiría la frase que me dijo mi abuelo y que nunca olvido.. "No has de trabajar en lo que te gusta sino gustarte en lo que trabajas"

jueves, 3 de mayo de 2012

CAMBIAR NO ES MIEDO ES VIDA

El cambio dicen que siempre lleva adherido el miedo. Miedo a lo nuevo, miedo a perder lo que tenemos, ya que lo desconocido no sabemos que nos deparará. Parece como si las personas se sintieran más cómodas en el conservadurismo de continuar con lo tenemos ("Más vale malo conocido que sabio por conocer"...dice el dicho popular!)...Aunque no todo el mundo piensa igual.

En un análisis que hicimos hace ya tiempo, de 4 personas, 1 está por el cambio, 1,5 está totalmente contrario a cambiar y el resto espera a ver los acontecimientos del que lidera la situación, sea estabilidad o sea cambio. Por lo que realmente a favor del cambio está una minoría de las personas.

Pero la vida es un cambio continuo: cada día cambiamos nuestra edad,..Cambian los árboles, el cielo, el tiempo, al climatología, las estaciones, los colores de las hojas, cambian las tendencias, cambian las formas de pensar de la sociedad, se mudan los insectos, se pasan generaciones a generaciones, cambian los gobiernos, cambia la arquitectura, cambian las tecnologías cotidianas...

Todo está en evolución...¿Es natural aferrarse a no cambiar, o precisamente el no vivir con cierta relación esa evolución? , ¿Ese cambio es lo que nos produce ansiedad y miedo?

Los cambios son necesarios para crecer, para adecuarse al devenir del tiempo. Y para ello hacen falta tres actitudes o conductas:

HUMILDAD: Para cambiar hay que identificar claramente que se está haciendo mal. Eso implica una buena dosis de autocrítica sincera. Significa reconocer que alguna cosa decidida en el pasado por uno mismo no ha dado el fruto deseado o bien lo dió pero ha quedado obsoleto.

VALENTIA: Cambiar es trazar un camino en el futuro, es decir imaginar que pasará mañana y dibujar el cambio, el plan. Seguramente será después de analizar las cosas con profundidad, pero no dejará de ser una intención de ir hacia algún lugar y en un tiempo que aún no existe y por lo tanto nadie sabe como será.

PERSEVERANCIA: Porque este dibujo realizado en el espacio virtual del futuro no tiene porque funcionar a la primera. Aunque si uno tiene la convicción de lo que quiere lograr, se puede equivocar en el como todas las veces que su depósito de perseverancia le permita.

Aunque cambiar te renueva,...Siempre he pensado que al final no cambias ni "que" ni "quien", sino que evolucionas en el "como". Hay sentimientos y afinidades que quedan eternamente grabadas en tí o en tu corazón, y la gracia está en como las vas evolucionando. Cuando un mismo quien y un mismo que se conjugan con diferentes "comos" a lo largo de la vida es cuando cogen la grandeza y la dimensión de la eternidad.

domingo, 12 de febrero de 2012

LA VIDA REAL NO ESTA DETRAS DE UN TECLADO


Supongo que lejos quedan los tiempos en los que las personas tenían solamente una dimensión de comunicación. Cuando no existía ni la escritura, la existencia del ser humano y de sus relaciones se desarrollaba a través de las conversaciones, discusiones, reflexiones, acuerdos,... cara a cara.

La escritura introdujo una de las dimensiones más importantes que existen, y es el de comunicarse con alguien sin hablar con él. Expresando de forma directa los pensamientos y las emociones en un papel. Con el sentimiento y el raciocinio transmitido a los dedos, estos hábilmente han ido plasmando los mensajes a comunicar en superficies que han ido cambiando desde la piel de animales, el pergamino al papel reciclado. La letra del escrito era el espejo del estado anímico del que escribía. Se podía apreciar, nerviosismo, impaciencia, ira, alegría, amor,...La ortografía dejaba ver entre sus trazos la parte emocional del que estaba escribiendo.
A pesar de abrir un frente atemporal de la comunicación, la escritura continuaba exhibiendo mas emociones.
Rompió esa dimensión la aparición de la máquina de escribir. Teclas regulares que escribían de la misma forma. No existían pistas de las emociones en la forma de escribir. Se había acabado el “como” se escribía. Si alguien escribía con ira, seguramente apretaba las teclas de la máquina con más fuerza,...pero la letra siempre se escribía de la misma forma. Las emociones encontraban la barrera del teclado y no podían fluir más allá. Se tenían que interpretar de la semántica y del vocabulario escrito. Y eso, abrió un campo infinito a las interpretaciones.
El uso y actual abuso de la comunicación electrónica ha convertido este sistema de comunicación en algo común, popular y habitual. Y ello ha conllevado aspectos como la aparición de una comunicación agresiva. Presente de forma amplia en internet o en la dimensión electrónica de la vida actual. El uso de lenguaje soez, despectivo e irrespetuoso campa por sus anchas en twitters, blogs, Facebook y otras redes sociales. En este entorno electrónico y virtual abunda más el "todo negativo", que los escritos "en positivo".


¿Será que es un buen refugio de las personas que sienten impotencia de cambiar el mundo real?
La posibilidad de difamar es gratuita e incluso si el difamador es habilidoso con las tecnologías es capaz de situar su mensaje en una muy buena posición de google, lo que le dará visibilidad en la red. Adicionalmente emerge una cobertura protectora de esto con las normas no escritas de la red, que no entran en cuestionar si lo que afirma está o no basado en la realidad. Son los principios de la red (libertad de expresión!?).
Lo curioso es que esta endogamia de las redes sociales acaba deborando a los usuarios, creyendo que el mundo solamente gira alrededor de eso. De sus comentarios, sus twitts, sus posts...Y no!! el mundo es más amplio que eso. Además la voracidad con que esta sociedad quema las noticias los hace efímeros. Los post y los twitts se confunden unos con otros y se pierden en la inmensidad de la masiva información disponible.
Afortunadamente existe gente con sentido común que entiende que siempre la comunicación veraz, la eficiente es aquella que se lleva a cabo cara a cara, aquella en la que la presencia física está presente. Y estoy totalmente de acuerdo. Las personas somos un conjunto de emociones.
Esas emociones se alimentan del calor humano, del aprecio y de la humildad de pensar que los demás también pueden llegar a tener toda la razón. Nadie es el que tiene la verdad, por muy escondido que se encuentre detrás de su seguro refugio del teclado.
Hay que poner el contacto humano por encima del frío mensaje electrónico.

jueves, 2 de febrero de 2012

SI, SI O TAMBIEN

A Luís le encantaba la música. Desde muy pequeño le había fascinado oír las melodías en cualquier lugar. Soñaba con música, vivía con música. Desde hacía un mes era el chico más feliz de la tierra. Le habían regalado la soñada flauta por su treceavo cumpleaños.

Su querido instrumento se había convertido en su inseparable compañero. Iba con él todo el día. Sabía que tenía que ser prudente y solamente la hacía sonar cuando no había nadie cerca. Era muy cuidadoso en no molestar a nadie. No quería que le regañaran por ello y quedarse sin su tesoro.

Su vida dió un giro inesperado cuando se enteró que el profesor de música de la escuela iba a dar clases particulares de forma gratuita. Lo había anunciado en el colegio: "Cada miércoles por la tarde a partir de las 5 voy a dar clases de música gratuitamente. Si alguien quiere apuntarse que pase por casa". Esas palabras resonaban con ilusión e impaciencia en la mente de Luís desde esa mañana. Contaba las horas, los minutos, los segundos que faltaban para acabar el colegio. Tenía que llegar cuanto antes a casa del profesor. "Que bien, ahora sabré tocar mejor la flauta. Me enseñará nuevas canciones...", se repetía a sí mismo.

Llegó la hora de salir de la escuela. Se fue raudo a casa. Sabía que antes de ir a casa del profesor tenía que recibir el permiso de su madre. Le costó más de la cuenta. Tuvo que aceptar la condición de aprobar todas las asignaturas y la de limpiar el jardín cada Sábado. Sobretodo lo segundo era una condición muy exigente, pero aprender música era un estímulo demasiado importante para él.

Salió a toda velocidad de casa, enfiló la cuesta que separaba su casa de la del profesor. No recordaba nunca haber corrido tan rápido. Los pies no le tocaban el suelo, la respiración se le entrecortaba. Estaba extasiado de felicidad.

Llegó a la casa, era imponente. Una gran puerta de color negro presidía la entrada principal. Buscó el timbre pero no lo encontró. En su lugar había un enorme picaporte en el centro de la puerta. Lo cogió con fuerza y golpeo dos veces:

- Toc-toc- sonó.

En unos segundos se abrió la puerta y apareció el profesor de música. A él no lo conocía, ya que aún le faltaba dos años para que pudiera tener la asignatura, pero no tendría que esperar esos eternos dos años...ahora la podría tener desde ya!.

-¿Si?- preguntó el profesor.
- Vengo a apuntarme a las clases de música- contestó con energía y decisión Luís.
- Pues bien que lo siento....- sorprendió el profesor.
- ¿?
- Ya tengo llena la clase. Han venido ya 10 chicos y la verdad es que ya son demasiados. Lo siento pero no te puedo aceptar.

Y cerró la puerta delante de Lluís. Estaba paralizado. No se podía creer lo que estaba escuchando. ¡Se había quedado sin clases de música!. La desolación le hizo aparecer una lágrima en el rostro, después otra, después otra, y otra y muchas más. La ilusión de su vida se había esfumado en un segundo. Dio media vuelta, acarició con cariño y suavidad a su amiga la flauta y emprendió camino a su casa, cabizbajo entre sollozos..

- ¿Que haces aquí?- le preguntó su madre  con sorpresa al verlo.
- La clase ya estaba llena y no me han cogido.

Su madre sonrió y acariciando su negro cabello le dijo:

- ¡ Luís, has de luchar por lo que quieres!

"¿Que quiere decir mamá con esto?", se preguntó. "Siempre con estas cosas de mayores...". Y se fue a hacer sus deberes. Era un chico aplicado, simpático y un punto travieso a la vez. Por eso todo el mundo lo apreciaba.

A la semana que viene, al acabar el colegio, volvió a la casa del profesor de música. Pensó que igual algunos de los alumnos del primer día no volverían. Tenía la esperanza que alguno causaría baja.

Llamó dos veces al picaporte. Esta vez con más suavidad y timidez. Apareció el profesor.

- Buenas tardes Sr. Profesor, ¿Puedo tener sitio en su clase?
- Ya te dije que tengo las plazas llenas.

Y cerró la puerta. Otra vez se había quedado sin clase. Toda la semana había aguantado con la esperanza de que alguno de los alumnos renunciaría a su plaza. Eso le había mantenido con ganas y fuerzas desde el Miércoles pasado. Pero era en vano.

Cuando volvió  casa se lo explicó a su madre. Y ella volvió a repetir:

- ¡Luís has de luchar por lo que quieres!.

"Otra vez con estas cosas raras...", volvió a pensar Luís. Realmente su madre no entendía lo que estaba pasando.

Al tercer Miércoles volvió para ver si había alguna baja. La misma respuesta del profesor y la misma frase de su madre.
Al cuarto Miércoles volvió y lo mismo.

Al quinto Miércoles,,... Su madre estaba ocupada y no podía pasar a buscarlo, por lo que tenía que ir a casa en solitario. Pensó que era mejor pasar primero por casa del profesor. Tendría la misma respuesta pero algo dentro de él le hacía perseverar en ir a probar. Se había acostumbrado a ir cada Miércoles y aunque sabía la respuesta no perdía la esperanza.

Era más pronto de lo habitual, por lo que seguro que sería el primero. Esto le despertaba aún más esperanzas. Golpeó el picaporte como siempre. La puerta se abrió y salió el profesor. Y esta vez le dijo:

- ¡Otra vez tu!...Pues mira , ahora que estas aquí- La esperanza se abrió para Luís. No le había dicho que no...- ¿Me quieres ayudar?
"Ehh? que?...el profesor me pide ayuda?...No me va a decir que no!". El corazón palpitaba con toda la fuerza del mundo. Se había quedado mudo de golpe.
- ¿Me ayudas o qué?- le inquirió el profesor.
- Si,si, si claro.
- Pasa.

La casa era muy agradable, había olor a romero, la lumbre del fuego hacía que al temperatura fuera perfecta, una música suave salía del salón principal. "Seguro que hoy por fin tengo clase de música. ¡Qué bien!", se dijo Luís nervioso. No cabía en su cuerpo de gozo y excitación.

- Se me ha caido la cortina y antes de que vengan los alumnos la tengo que colgar. ¿Me ayudas?- Comentó el profesor.

A Luís se le heló la sangre. "El profesor quiere que le ayude con una cortina...."

- Si claro- balbuceó.

La colgaron en apenas unos segundos. Y el profesor le dió las gracias y después de acompañarlo a la puerta  lo despidió. Cuando estaba a punto de cerrarla, le preguntó:

- Por cierto muchacho ¿Cómo te llamas?.
- Luís Perea Andrés.
- Gracias y Adiós Luís.

Luís estaba atónito, paralizado. Sentía en ese momento unos sentimientos encontrados. Por un lado había podido entrar en su soñada "escuela de música". La había visto por dentro. ¡Que bonita!. Y por otro estaba desolado; Había tenido cerca la opción de ser uno alumno más y no había podido ser. Se había quedado , como siempre, con la puerta cerrada delante de sus narices.

Pasó toda la semana siguiente con la esperanza de que los favores que había hecho al profesor le servirían para que lo aceptara. "Seguro que le he ablandado. Además ahora me concoe. Sabe mi nombre", se fue animando a lo largo de toda la semana.

Acudió al sexto Miércoles. Animado y féliz, cogió el picaporte y lo golpeó contra la puerta. Alguna cosa dentro de él le decía que ese sería un día muy importante. Salió el profesor y al verle le sonrió:

- Hola Luís.
- Hola profesor.
- Lo siento Luís pero ya sabes que no tengo plazas. De verdad que lo siento.

Que desilusión tan grande que se había vuelto a llevar. La sonrisa del profesor, el hecho que le llamara por su nombre le había devuelto la esperanza. Pero no. Las cosas estaban igual. O peor, la coletilla "de verdad que lo siento", era un augurio definitivo. Ya no había nada que hacer. Su sueño se había acabado. Después de seis semanas, de ayudarle a colgar la cortina, de que supiera que era él Luís...no habían servido para nada... Volvió a casa.  Su madre alegre estaba como siempre preparando la cena. Y otra vez le volvió a repetir, una vez más, aquello de:

- ¡Luís has de luchar por lo que quieres!

Pero esta vez Luís no iba a pasar por alto el comentario. Y le preguntó:

- ¿Mama? ¿Que quieres decir con que he de luchar por lo que quiero?. ¿Que quiere decir con  esto de luchar? ¿Quieres decir que me tengo que pelear?.- inquirió Luís a su madre.
 - No no te has de pelear con nadie por lo que quieres- Sonrió su madre sorprendida por el alud de preguntas- Luís, ¿Que es lo que más te gustar hacer?
- Aprender música, aprender música.
- Vale. lo sé!. Pues luchar es pensar que puedes hacer para que eso pase. ¿Estabas dispuesto a limpiar el jardín de casa por la música? ¿no?.
- Si.- respondió Luís después de un largo silencio. Odiaba el jardín y todos los trabajos que su madre le hacía hacer para mantenerlo.
-Y yo sé que no te gusta nada hacerlo. ¿no?.
- Nada.
-Pues eso que estabas dispuesto a hacer cosas que no te gustan para poder hacer cosas que te gustan.

Lo entendió pero no sabía como aquello podía hacer que el profesor cambiara de idea.

Llegó el séptimo Miércoles. Ya casi hacía dos meses que cada semana recibía  la respuesta negativa y el golpe emocional del cierre de la puerta. Esta vez igual. El profesor, recordando su nombre volvió a decirle que no tenía plazas. Ese era el peor momento de la semana, de su vida. Una enorme tristeza le invadía su interior y a pesar de que ya llevaba semanas, cada semana lloraba de rabia e impotencia. Suerte que su amiga la flauta, compañera fiel, estaba con él. Después de cada portazo, se sentaba en el mismo banco del parque camino de casa y practicaba con perseverancia. No sabía si lo hacía bien o mal, pero los sonidos eran su calmante. Llegaba al banco con el alma rota y las notas de su flauta le sanaban.

Llegó el octavo Miércoles. Otra vez camino de la clase de música. Luís perseverante y sin perder la ilusión que algún día tendría un profesor de música, se encaminó hacia la puerta de la casa. No se había fijado de que la casa tenía un gran jardín. Era casi el doble del de su casa. Estaba un poco desarreglado. "Si Mamá viera este jardín seguro que me mandaba a limpiarlo y cortar el césped. Arreglar estos setos tan mal cortados, a barrer los caminos....". Realmente le faltaban las manos de su madre. Se podría mejorar y mucho.

Toc toc. El profesor abrió la puerta como cada semana y como cada semana le repitió lo mismo.

Luís, herido otra vez en su interior, partió hacia su banco, mirando de nuevo ese jardín lleno de maleza y con evidentes signos de descuido.

Esa noche se acordó de la conversación que mantuvo con su madre hacía ya varias semanas. Y de repente le vino una idea a la cabeza. Una idea genial. La pena es que tuviera que esperar toda la semana para volver a ser Miércoles. Al día siguiente, al salir de la escuela se fue directamente a casa del profesor. Tenía una estrategia y la quería llevar a cabo. No podía esperar.

Luís corrió, incluso más que el primer Miércoles. Cogió el picaporte con más fuerza que nunca. El toc toc resonó dentro de la casa. Se oyó al profesor:

- ¿Quien golepa la puerta de esta forma?- exclamó con ira.
"Bien el profesor está en casa", se dijo Luís con ilusión. Al abrir la puerta la cara del profesor fue de sorpresa:
- Ahh, Luís eres tu!!. Pero si hoy no es Miércoles.
- Si,si,si, ya lo sé Sr. Profesor...-contestó con muchos nervios Luís. Su idea hervía en su cabeza.
- ¿Que quieres?.
- Quiero que me dé clases de música.
- Si ya me lo dices todos los Miércoles y ya sabes que estamos completos.
- Si,si,si...Ya lo sé. Pero quiero proponerle algo.
- ¿Si?- preguntó el profesor con curiosidad.
- Si le limpio el jardín una vez a la semana me haría clases de música.
- No, las cosas no funcionan así...No tengo tiempo para hacer más clases.

Y el profesor de nuevo dio por concluida la conversación. Se despidió de Luís y cerró la puerta como era ya habitual. Luís se quedó helado. Otra vez, la enésima...Había sido su última oportunidad. Había hecho caso a su madre. Había ofrecido lo que le gustaba menos a cambio de lo que le gustaba más, y...¡Ni caso!. No entendía a los mayores.

Volvió a casa con tristeza y su madre de nuevo repitió la fatídica frase. Pero esta vez Luís no le prestó ninguna atención. Cogió la flauta y volvió a su banco del parque. Allí estuvo por más de una hora, tocando una nota trás otra. Una nota sonó muy mal y eso le molestó. "Seguro que el profesor me hubiera ayudado a aprender a no desafinar. Que pena...", se consoló a sí mismo. Pero de repente una nueva idea le vino a la mente. "Si claro, luchar", se dijo sonriendo.

Ese Sábado se levantó muy temprano, cogió todas las herramientas del jardín y dos horas más tarde Luís se encontraba con el picaporte entre sus manos golpeando la puerta del profesor de música.

- Buenos días Sr. Profesor. Hoy no le pido que me haga una clase de música, aunque es lo que más me gustaría en el mundo. Solamente le quería hacer un regalo. Que pase Ud un buen día.- Le dijo a la carrerilla sin dejar al profesor decirle ni una palabra.

Una vez Luís estaba lejos de la casa del profesor se tocó en su flanco derecho acariciando su estimada flauta. Aunque sabía que ese día y al menos por los próximos tres no podría tocarla. Las ampollas que le habían salido en los dedos después de podar, cortar, barrer, segar... el jardín del profesor, se lo iban a impedir.

- ¡Luís!- le llamó su madre.
- ¡Que quieres mamá?- le contestó desde la cama de su habitación. Estaba agotado. No podía con su cuerpo. Le dolía todo.
- Ven un momento. Rápido.
- Vale...- Dijo levantandose de un sobreesfuerzo.

Cuando bajó a  la cocina se quedó helado. Algo inesperado estaba ocurriendo. ¡Allí estaba, hablando y riendo con su madre!,¡Allí estaba en su casa!, ¡Era imposible!, ¡Era un sueño!

- Luís- le dijo el profesor- ¿Cuando empezamos la clase?

Se fue veloz en busca de su flauta. Ya no le dolía nada, ya ni notaba las enormes ampollas de sus dedos. Había luchado por lo que quería...si, si o también!




ME FALLA BLOGGER

Siento que en el último post i alguno que otro no he podido acompañar el texto con alguna imagen. Estoy teniendo problema con "Blogger" a la hora de subir las imágenes.
Dá error y no permite subirlas.
He intentado solventar el problema pero no hay forma. He intentado contactar con Blogger pero es un galimatías. "Es que no hay un lugar donde enviar un mail??"
Continuaré perseverando en ello!!
Perdón!!!

domingo, 29 de enero de 2012

LA SONRISA DEL CORAZON PUEDE A LA TEMPESTAD


Al principio era una impresión, después pasó a ser una impresión...y ahora es una realidad. Todo está revuelto!.

Las primeras incertidumbres parecían que eran simplemente una pequeña tormenta que iba a amainar rápidamente. Pero no!...Las primeras gotas de la lluvia de la inestabilidad se fueron convirtiendo en fina lluvia. EL sol solamente iba apareciendo poco a poco. Suerte que mientras alguien se quejaba de la falta de sol, había gente que se conformaba con soportar la lluvia. Con la suficiente anticipación no se había dejado el paraguas en casa. Y eso le mantenía seco y confortable frente al que no había tenido la previsión de hacerlo.

La crisis, la inestabilidad de la demanda, los cambios desorientados de las decisiones de los políticos (No saben más, pobres!!), el cierre del crédito de los bancos,etc...Han ido cayendo como un "txirimiri", que al principio no moja pero con el paso de los días va calando poco a poco.

La única arman posible para combatirla ha estado la lucha, la posibilidad y la aceptación de la situación. El planificar para lo peor para poder estar preparados si es que llega. El contar con las personas para lograr encontrar caminos nuevos, el ocuparse de la preocupación...y en definitiva no esperar que las cosas no pasen sino hacer que pasen.

Pero la lluvia en lugar de ir parando, va en aumento. No es que deje de llover es que cda día llueve más. ¿Y que hacer cuando la tempestad hace inútil el paraguas?.. Pues ponerse el "chubasquero" y aceptar que te has de convivir dejado de la lluvia. Que has de aprender a vivir, divertirte, trabajar en medio del aguacero. Cada uno de nosotros no podemos disponer del poder de hacer parar la lluvia, pero si de continuar luchando dejado de ella con una sonrisa en nuestra cara.

Hoy nos toca vivir en la lluvia. Nos toca pensar que el sol va a salir poco. Yo no me voy a quejar. Son las circunstancias que nos toca vivir. Y feliz de poderlo vivir. Nos toca más que nunca luchar duro por encontrar la sonrisa en medio de la oscuridad de la tormenta, en encontrar la manera de continuar caminando con fuerza a pesar de mojarnos, en ponerme el chubasquero de la mejor manera para protegerme de la humedad.

Más que nunca me siento motivado por vivir una experiencia de vida, que es totalmente diferente a lo que he vivido hasta la fecha. Encontrar el camino de la alegría, de la felicidad y de la paz interior...no está en el exterior, sino dentro de mí mismo y en mi entorno personal. La fuerza del amor y del aprecio puede ejercer como el sol brillante aunque fuera esté diluviando en un cielo lleno de rayos y truenos.

La sonrisa en mi corazón es la fuerza invencible de hoy, por muchas adversidades que existan!!