domingo, 12 de febrero de 2012

LA VIDA REAL NO ESTA DETRAS DE UN TECLADO


Supongo que lejos quedan los tiempos en los que las personas tenían solamente una dimensión de comunicación. Cuando no existía ni la escritura, la existencia del ser humano y de sus relaciones se desarrollaba a través de las conversaciones, discusiones, reflexiones, acuerdos,... cara a cara.

La escritura introdujo una de las dimensiones más importantes que existen, y es el de comunicarse con alguien sin hablar con él. Expresando de forma directa los pensamientos y las emociones en un papel. Con el sentimiento y el raciocinio transmitido a los dedos, estos hábilmente han ido plasmando los mensajes a comunicar en superficies que han ido cambiando desde la piel de animales, el pergamino al papel reciclado. La letra del escrito era el espejo del estado anímico del que escribía. Se podía apreciar, nerviosismo, impaciencia, ira, alegría, amor,...La ortografía dejaba ver entre sus trazos la parte emocional del que estaba escribiendo.
A pesar de abrir un frente atemporal de la comunicación, la escritura continuaba exhibiendo mas emociones.
Rompió esa dimensión la aparición de la máquina de escribir. Teclas regulares que escribían de la misma forma. No existían pistas de las emociones en la forma de escribir. Se había acabado el “como” se escribía. Si alguien escribía con ira, seguramente apretaba las teclas de la máquina con más fuerza,...pero la letra siempre se escribía de la misma forma. Las emociones encontraban la barrera del teclado y no podían fluir más allá. Se tenían que interpretar de la semántica y del vocabulario escrito. Y eso, abrió un campo infinito a las interpretaciones.
El uso y actual abuso de la comunicación electrónica ha convertido este sistema de comunicación en algo común, popular y habitual. Y ello ha conllevado aspectos como la aparición de una comunicación agresiva. Presente de forma amplia en internet o en la dimensión electrónica de la vida actual. El uso de lenguaje soez, despectivo e irrespetuoso campa por sus anchas en twitters, blogs, Facebook y otras redes sociales. En este entorno electrónico y virtual abunda más el "todo negativo", que los escritos "en positivo".


¿Será que es un buen refugio de las personas que sienten impotencia de cambiar el mundo real?
La posibilidad de difamar es gratuita e incluso si el difamador es habilidoso con las tecnologías es capaz de situar su mensaje en una muy buena posición de google, lo que le dará visibilidad en la red. Adicionalmente emerge una cobertura protectora de esto con las normas no escritas de la red, que no entran en cuestionar si lo que afirma está o no basado en la realidad. Son los principios de la red (libertad de expresión!?).
Lo curioso es que esta endogamia de las redes sociales acaba deborando a los usuarios, creyendo que el mundo solamente gira alrededor de eso. De sus comentarios, sus twitts, sus posts...Y no!! el mundo es más amplio que eso. Además la voracidad con que esta sociedad quema las noticias los hace efímeros. Los post y los twitts se confunden unos con otros y se pierden en la inmensidad de la masiva información disponible.
Afortunadamente existe gente con sentido común que entiende que siempre la comunicación veraz, la eficiente es aquella que se lleva a cabo cara a cara, aquella en la que la presencia física está presente. Y estoy totalmente de acuerdo. Las personas somos un conjunto de emociones.
Esas emociones se alimentan del calor humano, del aprecio y de la humildad de pensar que los demás también pueden llegar a tener toda la razón. Nadie es el que tiene la verdad, por muy escondido que se encuentre detrás de su seguro refugio del teclado.
Hay que poner el contacto humano por encima del frío mensaje electrónico.

jueves, 2 de febrero de 2012

SI, SI O TAMBIEN

A Luís le encantaba la música. Desde muy pequeño le había fascinado oír las melodías en cualquier lugar. Soñaba con música, vivía con música. Desde hacía un mes era el chico más feliz de la tierra. Le habían regalado la soñada flauta por su treceavo cumpleaños.

Su querido instrumento se había convertido en su inseparable compañero. Iba con él todo el día. Sabía que tenía que ser prudente y solamente la hacía sonar cuando no había nadie cerca. Era muy cuidadoso en no molestar a nadie. No quería que le regañaran por ello y quedarse sin su tesoro.

Su vida dió un giro inesperado cuando se enteró que el profesor de música de la escuela iba a dar clases particulares de forma gratuita. Lo había anunciado en el colegio: "Cada miércoles por la tarde a partir de las 5 voy a dar clases de música gratuitamente. Si alguien quiere apuntarse que pase por casa". Esas palabras resonaban con ilusión e impaciencia en la mente de Luís desde esa mañana. Contaba las horas, los minutos, los segundos que faltaban para acabar el colegio. Tenía que llegar cuanto antes a casa del profesor. "Que bien, ahora sabré tocar mejor la flauta. Me enseñará nuevas canciones...", se repetía a sí mismo.

Llegó la hora de salir de la escuela. Se fue raudo a casa. Sabía que antes de ir a casa del profesor tenía que recibir el permiso de su madre. Le costó más de la cuenta. Tuvo que aceptar la condición de aprobar todas las asignaturas y la de limpiar el jardín cada Sábado. Sobretodo lo segundo era una condición muy exigente, pero aprender música era un estímulo demasiado importante para él.

Salió a toda velocidad de casa, enfiló la cuesta que separaba su casa de la del profesor. No recordaba nunca haber corrido tan rápido. Los pies no le tocaban el suelo, la respiración se le entrecortaba. Estaba extasiado de felicidad.

Llegó a la casa, era imponente. Una gran puerta de color negro presidía la entrada principal. Buscó el timbre pero no lo encontró. En su lugar había un enorme picaporte en el centro de la puerta. Lo cogió con fuerza y golpeo dos veces:

- Toc-toc- sonó.

En unos segundos se abrió la puerta y apareció el profesor de música. A él no lo conocía, ya que aún le faltaba dos años para que pudiera tener la asignatura, pero no tendría que esperar esos eternos dos años...ahora la podría tener desde ya!.

-¿Si?- preguntó el profesor.
- Vengo a apuntarme a las clases de música- contestó con energía y decisión Luís.
- Pues bien que lo siento....- sorprendió el profesor.
- ¿?
- Ya tengo llena la clase. Han venido ya 10 chicos y la verdad es que ya son demasiados. Lo siento pero no te puedo aceptar.

Y cerró la puerta delante de Lluís. Estaba paralizado. No se podía creer lo que estaba escuchando. ¡Se había quedado sin clases de música!. La desolación le hizo aparecer una lágrima en el rostro, después otra, después otra, y otra y muchas más. La ilusión de su vida se había esfumado en un segundo. Dio media vuelta, acarició con cariño y suavidad a su amiga la flauta y emprendió camino a su casa, cabizbajo entre sollozos..

- ¿Que haces aquí?- le preguntó su madre  con sorpresa al verlo.
- La clase ya estaba llena y no me han cogido.

Su madre sonrió y acariciando su negro cabello le dijo:

- ¡ Luís, has de luchar por lo que quieres!

"¿Que quiere decir mamá con esto?", se preguntó. "Siempre con estas cosas de mayores...". Y se fue a hacer sus deberes. Era un chico aplicado, simpático y un punto travieso a la vez. Por eso todo el mundo lo apreciaba.

A la semana que viene, al acabar el colegio, volvió a la casa del profesor de música. Pensó que igual algunos de los alumnos del primer día no volverían. Tenía la esperanza que alguno causaría baja.

Llamó dos veces al picaporte. Esta vez con más suavidad y timidez. Apareció el profesor.

- Buenas tardes Sr. Profesor, ¿Puedo tener sitio en su clase?
- Ya te dije que tengo las plazas llenas.

Y cerró la puerta. Otra vez se había quedado sin clase. Toda la semana había aguantado con la esperanza de que alguno de los alumnos renunciaría a su plaza. Eso le había mantenido con ganas y fuerzas desde el Miércoles pasado. Pero era en vano.

Cuando volvió  casa se lo explicó a su madre. Y ella volvió a repetir:

- ¡Luís has de luchar por lo que quieres!.

"Otra vez con estas cosas raras...", volvió a pensar Luís. Realmente su madre no entendía lo que estaba pasando.

Al tercer Miércoles volvió para ver si había alguna baja. La misma respuesta del profesor y la misma frase de su madre.
Al cuarto Miércoles volvió y lo mismo.

Al quinto Miércoles,,... Su madre estaba ocupada y no podía pasar a buscarlo, por lo que tenía que ir a casa en solitario. Pensó que era mejor pasar primero por casa del profesor. Tendría la misma respuesta pero algo dentro de él le hacía perseverar en ir a probar. Se había acostumbrado a ir cada Miércoles y aunque sabía la respuesta no perdía la esperanza.

Era más pronto de lo habitual, por lo que seguro que sería el primero. Esto le despertaba aún más esperanzas. Golpeó el picaporte como siempre. La puerta se abrió y salió el profesor. Y esta vez le dijo:

- ¡Otra vez tu!...Pues mira , ahora que estas aquí- La esperanza se abrió para Luís. No le había dicho que no...- ¿Me quieres ayudar?
"Ehh? que?...el profesor me pide ayuda?...No me va a decir que no!". El corazón palpitaba con toda la fuerza del mundo. Se había quedado mudo de golpe.
- ¿Me ayudas o qué?- le inquirió el profesor.
- Si,si, si claro.
- Pasa.

La casa era muy agradable, había olor a romero, la lumbre del fuego hacía que al temperatura fuera perfecta, una música suave salía del salón principal. "Seguro que hoy por fin tengo clase de música. ¡Qué bien!", se dijo Luís nervioso. No cabía en su cuerpo de gozo y excitación.

- Se me ha caido la cortina y antes de que vengan los alumnos la tengo que colgar. ¿Me ayudas?- Comentó el profesor.

A Luís se le heló la sangre. "El profesor quiere que le ayude con una cortina...."

- Si claro- balbuceó.

La colgaron en apenas unos segundos. Y el profesor le dió las gracias y después de acompañarlo a la puerta  lo despidió. Cuando estaba a punto de cerrarla, le preguntó:

- Por cierto muchacho ¿Cómo te llamas?.
- Luís Perea Andrés.
- Gracias y Adiós Luís.

Luís estaba atónito, paralizado. Sentía en ese momento unos sentimientos encontrados. Por un lado había podido entrar en su soñada "escuela de música". La había visto por dentro. ¡Que bonita!. Y por otro estaba desolado; Había tenido cerca la opción de ser uno alumno más y no había podido ser. Se había quedado , como siempre, con la puerta cerrada delante de sus narices.

Pasó toda la semana siguiente con la esperanza de que los favores que había hecho al profesor le servirían para que lo aceptara. "Seguro que le he ablandado. Además ahora me concoe. Sabe mi nombre", se fue animando a lo largo de toda la semana.

Acudió al sexto Miércoles. Animado y féliz, cogió el picaporte y lo golpeó contra la puerta. Alguna cosa dentro de él le decía que ese sería un día muy importante. Salió el profesor y al verle le sonrió:

- Hola Luís.
- Hola profesor.
- Lo siento Luís pero ya sabes que no tengo plazas. De verdad que lo siento.

Que desilusión tan grande que se había vuelto a llevar. La sonrisa del profesor, el hecho que le llamara por su nombre le había devuelto la esperanza. Pero no. Las cosas estaban igual. O peor, la coletilla "de verdad que lo siento", era un augurio definitivo. Ya no había nada que hacer. Su sueño se había acabado. Después de seis semanas, de ayudarle a colgar la cortina, de que supiera que era él Luís...no habían servido para nada... Volvió a casa.  Su madre alegre estaba como siempre preparando la cena. Y otra vez le volvió a repetir, una vez más, aquello de:

- ¡Luís has de luchar por lo que quieres!

Pero esta vez Luís no iba a pasar por alto el comentario. Y le preguntó:

- ¿Mama? ¿Que quieres decir con que he de luchar por lo que quiero?. ¿Que quiere decir con  esto de luchar? ¿Quieres decir que me tengo que pelear?.- inquirió Luís a su madre.
 - No no te has de pelear con nadie por lo que quieres- Sonrió su madre sorprendida por el alud de preguntas- Luís, ¿Que es lo que más te gustar hacer?
- Aprender música, aprender música.
- Vale. lo sé!. Pues luchar es pensar que puedes hacer para que eso pase. ¿Estabas dispuesto a limpiar el jardín de casa por la música? ¿no?.
- Si.- respondió Luís después de un largo silencio. Odiaba el jardín y todos los trabajos que su madre le hacía hacer para mantenerlo.
-Y yo sé que no te gusta nada hacerlo. ¿no?.
- Nada.
-Pues eso que estabas dispuesto a hacer cosas que no te gustan para poder hacer cosas que te gustan.

Lo entendió pero no sabía como aquello podía hacer que el profesor cambiara de idea.

Llegó el séptimo Miércoles. Ya casi hacía dos meses que cada semana recibía  la respuesta negativa y el golpe emocional del cierre de la puerta. Esta vez igual. El profesor, recordando su nombre volvió a decirle que no tenía plazas. Ese era el peor momento de la semana, de su vida. Una enorme tristeza le invadía su interior y a pesar de que ya llevaba semanas, cada semana lloraba de rabia e impotencia. Suerte que su amiga la flauta, compañera fiel, estaba con él. Después de cada portazo, se sentaba en el mismo banco del parque camino de casa y practicaba con perseverancia. No sabía si lo hacía bien o mal, pero los sonidos eran su calmante. Llegaba al banco con el alma rota y las notas de su flauta le sanaban.

Llegó el octavo Miércoles. Otra vez camino de la clase de música. Luís perseverante y sin perder la ilusión que algún día tendría un profesor de música, se encaminó hacia la puerta de la casa. No se había fijado de que la casa tenía un gran jardín. Era casi el doble del de su casa. Estaba un poco desarreglado. "Si Mamá viera este jardín seguro que me mandaba a limpiarlo y cortar el césped. Arreglar estos setos tan mal cortados, a barrer los caminos....". Realmente le faltaban las manos de su madre. Se podría mejorar y mucho.

Toc toc. El profesor abrió la puerta como cada semana y como cada semana le repitió lo mismo.

Luís, herido otra vez en su interior, partió hacia su banco, mirando de nuevo ese jardín lleno de maleza y con evidentes signos de descuido.

Esa noche se acordó de la conversación que mantuvo con su madre hacía ya varias semanas. Y de repente le vino una idea a la cabeza. Una idea genial. La pena es que tuviera que esperar toda la semana para volver a ser Miércoles. Al día siguiente, al salir de la escuela se fue directamente a casa del profesor. Tenía una estrategia y la quería llevar a cabo. No podía esperar.

Luís corrió, incluso más que el primer Miércoles. Cogió el picaporte con más fuerza que nunca. El toc toc resonó dentro de la casa. Se oyó al profesor:

- ¿Quien golepa la puerta de esta forma?- exclamó con ira.
"Bien el profesor está en casa", se dijo Luís con ilusión. Al abrir la puerta la cara del profesor fue de sorpresa:
- Ahh, Luís eres tu!!. Pero si hoy no es Miércoles.
- Si,si,si, ya lo sé Sr. Profesor...-contestó con muchos nervios Luís. Su idea hervía en su cabeza.
- ¿Que quieres?.
- Quiero que me dé clases de música.
- Si ya me lo dices todos los Miércoles y ya sabes que estamos completos.
- Si,si,si...Ya lo sé. Pero quiero proponerle algo.
- ¿Si?- preguntó el profesor con curiosidad.
- Si le limpio el jardín una vez a la semana me haría clases de música.
- No, las cosas no funcionan así...No tengo tiempo para hacer más clases.

Y el profesor de nuevo dio por concluida la conversación. Se despidió de Luís y cerró la puerta como era ya habitual. Luís se quedó helado. Otra vez, la enésima...Había sido su última oportunidad. Había hecho caso a su madre. Había ofrecido lo que le gustaba menos a cambio de lo que le gustaba más, y...¡Ni caso!. No entendía a los mayores.

Volvió a casa con tristeza y su madre de nuevo repitió la fatídica frase. Pero esta vez Luís no le prestó ninguna atención. Cogió la flauta y volvió a su banco del parque. Allí estuvo por más de una hora, tocando una nota trás otra. Una nota sonó muy mal y eso le molestó. "Seguro que el profesor me hubiera ayudado a aprender a no desafinar. Que pena...", se consoló a sí mismo. Pero de repente una nueva idea le vino a la mente. "Si claro, luchar", se dijo sonriendo.

Ese Sábado se levantó muy temprano, cogió todas las herramientas del jardín y dos horas más tarde Luís se encontraba con el picaporte entre sus manos golpeando la puerta del profesor de música.

- Buenos días Sr. Profesor. Hoy no le pido que me haga una clase de música, aunque es lo que más me gustaría en el mundo. Solamente le quería hacer un regalo. Que pase Ud un buen día.- Le dijo a la carrerilla sin dejar al profesor decirle ni una palabra.

Una vez Luís estaba lejos de la casa del profesor se tocó en su flanco derecho acariciando su estimada flauta. Aunque sabía que ese día y al menos por los próximos tres no podría tocarla. Las ampollas que le habían salido en los dedos después de podar, cortar, barrer, segar... el jardín del profesor, se lo iban a impedir.

- ¡Luís!- le llamó su madre.
- ¡Que quieres mamá?- le contestó desde la cama de su habitación. Estaba agotado. No podía con su cuerpo. Le dolía todo.
- Ven un momento. Rápido.
- Vale...- Dijo levantandose de un sobreesfuerzo.

Cuando bajó a  la cocina se quedó helado. Algo inesperado estaba ocurriendo. ¡Allí estaba, hablando y riendo con su madre!,¡Allí estaba en su casa!, ¡Era imposible!, ¡Era un sueño!

- Luís- le dijo el profesor- ¿Cuando empezamos la clase?

Se fue veloz en busca de su flauta. Ya no le dolía nada, ya ni notaba las enormes ampollas de sus dedos. Había luchado por lo que quería...si, si o también!




ME FALLA BLOGGER

Siento que en el último post i alguno que otro no he podido acompañar el texto con alguna imagen. Estoy teniendo problema con "Blogger" a la hora de subir las imágenes.
Dá error y no permite subirlas.
He intentado solventar el problema pero no hay forma. He intentado contactar con Blogger pero es un galimatías. "Es que no hay un lugar donde enviar un mail??"
Continuaré perseverando en ello!!
Perdón!!!

domingo, 29 de enero de 2012

LA SONRISA DEL CORAZON PUEDE A LA TEMPESTAD


Al principio era una impresión, después pasó a ser una impresión...y ahora es una realidad. Todo está revuelto!.

Las primeras incertidumbres parecían que eran simplemente una pequeña tormenta que iba a amainar rápidamente. Pero no!...Las primeras gotas de la lluvia de la inestabilidad se fueron convirtiendo en fina lluvia. EL sol solamente iba apareciendo poco a poco. Suerte que mientras alguien se quejaba de la falta de sol, había gente que se conformaba con soportar la lluvia. Con la suficiente anticipación no se había dejado el paraguas en casa. Y eso le mantenía seco y confortable frente al que no había tenido la previsión de hacerlo.

La crisis, la inestabilidad de la demanda, los cambios desorientados de las decisiones de los políticos (No saben más, pobres!!), el cierre del crédito de los bancos,etc...Han ido cayendo como un "txirimiri", que al principio no moja pero con el paso de los días va calando poco a poco.

La única arman posible para combatirla ha estado la lucha, la posibilidad y la aceptación de la situación. El planificar para lo peor para poder estar preparados si es que llega. El contar con las personas para lograr encontrar caminos nuevos, el ocuparse de la preocupación...y en definitiva no esperar que las cosas no pasen sino hacer que pasen.

Pero la lluvia en lugar de ir parando, va en aumento. No es que deje de llover es que cda día llueve más. ¿Y que hacer cuando la tempestad hace inútil el paraguas?.. Pues ponerse el "chubasquero" y aceptar que te has de convivir dejado de la lluvia. Que has de aprender a vivir, divertirte, trabajar en medio del aguacero. Cada uno de nosotros no podemos disponer del poder de hacer parar la lluvia, pero si de continuar luchando dejado de ella con una sonrisa en nuestra cara.

Hoy nos toca vivir en la lluvia. Nos toca pensar que el sol va a salir poco. Yo no me voy a quejar. Son las circunstancias que nos toca vivir. Y feliz de poderlo vivir. Nos toca más que nunca luchar duro por encontrar la sonrisa en medio de la oscuridad de la tormenta, en encontrar la manera de continuar caminando con fuerza a pesar de mojarnos, en ponerme el chubasquero de la mejor manera para protegerme de la humedad.

Más que nunca me siento motivado por vivir una experiencia de vida, que es totalmente diferente a lo que he vivido hasta la fecha. Encontrar el camino de la alegría, de la felicidad y de la paz interior...no está en el exterior, sino dentro de mí mismo y en mi entorno personal. La fuerza del amor y del aprecio puede ejercer como el sol brillante aunque fuera esté diluviando en un cielo lleno de rayos y truenos.

La sonrisa en mi corazón es la fuerza invencible de hoy, por muchas adversidades que existan!!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

VUELVE A CASA POR NAVIDAD


Estas fiestas Navidades son un buen momento de vida para poder ver comportamientos humanos, que si bien son claros a lo largo del año, quedan más remarcados en estas fechas. Sin mediar palabras y casi con los actos puedes apreciar claramente aquellas personas que sienten desde el alma la alegría de estar juntos.


Pero estos días he tenido el privilegio de disfrutar de una experiencia jamás vivida.


Era el día 22 de diciembre y tenía que ir a buscar al aeropuerto de Barcelona a un invitado de la fiesta de Navidad de la empresa. Me anticipé más de una hora con el fin de no hacer tarde. Me tenía que asegurar que no fallaba en mi cometido: Era un invitado importante.


Me situé, no se por que, antes de una hora delante de la puerta de llegadas de los vuelos de la terminal 1 (la nueva). “¿No es demasiado pronto?” me dije.


Si, sin duda era demasiado pronto. Para distraerme active la antena virtual detectora de entorno, la que capta las conversaciones de alrededor. Había mucha gente y ruido en el lugar y ello auguraba distracción suficiente para el tiempo que quedaba.


La primera detección llegó pronto: Dos chicos de unos 30 años conversaban acerca de la madre de ella. Su acento argentino hacía intuir de que vendría desde Argentina. La chica estaba nerviosa y emocionada a la vez. Repetía una y otra vez las ganas que tenía de ver a su madre y todo el programa de actividades que tenía preparada para ella.


Su alegría de aquella hija impaciente por la llegada de su mamá era muy emocionante. Me alegró pensar de que hoy iban a vivir uno de aquellos momentos fantásticos que al vida te regala en la que las emociones son todas positivas y con la máxima intensidad que uno puede imaginar. “Que bonita emoción” me dije. Era de tal magnitud que me contagió la alegría.


Giré la antena a mi izquierda.


Segunda detección: Una familia formada por un matrimonio de unos 45 años, la abuela y un perrito. Me pareció entender que estaban esperando su hija que venía de estudiar en Estados Unidos. La madre estaba impaciente y repetía una y otra vez: “Ahora, ahora!”, mientras el marido le repetía que el vuelo aún no había aterrizado. De todas formas la calma del hombre se volvió histeria cuando exclamó: “Ahora sí, ahora sí!! El vuelo ha aterrizado!!!”. Y se abrazaron abuela, marido y mujer...mientras el perrito alegre saltaba de alegría como uno más de la familia.


Aquel abrazo de espera me hizo elevar mi concentración de adrenalina. Hasta yo me empecé a poner nervioso por la llegada de la hija y de la mamá argentina. Estaba feliz de haber decidido esperar una hora al invitado. “Esto es mejor que cualquier película. Ojalá se retrase el vuelo y pueda estar más tiempo viviendo esto!!”, me dije a mí mismo.


Decidí de efectuar el tercer giro de antena hacía la derecha.


Tercera detección: Era un matrimonio de unos 65 años. Se había puesto a charlar con la pareja con acento argentino. Se estaban explicando a quien estaban esperando cada uno de ellos. Además de confirmar mi sospecha de que la mamá venía de Argentina, me enteré de que habían venido a buscar a su hijo y a su mujer. Por trabajo estaban residiendo en Vietnam y regresaban por Navidad. Estaban especialmente emocionados. Tanto que la mujer no podía reprimir las lágrimas. Habían sido abuelos hacía unos tres meses y aún no conocían a su nieta. “bueno sí, la conocemos por internet, por el ordenador…”, comentaron.


Creo que esa fue la culminación que me dejó el corazón totalmente blando y el alma a flor de piel. “Que superemocionante que es esto de estar por Navidad esperando la llegada de los que llegan!!”, me dije. En ese momento recordé una serie de anuncios de televisión que ponían en la televisión cuando era niño que describían historias como las que estaba viviendo. “Vuelve a casa por Navidad de Turrones el Almendro”. “esto es como estar viviendo aquellas historias pero mejor….Que bonito es empezar el día sintiendo desde el alma. Que bonito es sentir las emociones de alguien que espera un ser querido. Que impresionante que es sentir su amor en el aire…” me estaba diciendo a mí mismo cuando se abrió la puerta acompañada con un grito que me destrozó el tímpano...pero daba igual. La chica argentina había visto salir a su madre.


Detrás de un carro lleno de maletas, aparecía una mujer de unos 70 años, con cara cansada pero con una sonrisa en su rostro de oreja a oreja. Esto seguro que había visto a su hija incluso desde detrás del cristal. En esos momentos noté el amor de madre e hija fluir y conectarse. Creo que la chica batió el récord de velocidad cuando corrió como poseída por ese amor abrazarse con su madre. Un abrazo intenso, conmovedor, sus cuerpos estaban como fusionado por la fuerza de sus brazos...Se me pusieron los pelos de punta!!!


Tardé unos minutos en recuperarme de la emoción. Apenas empezaba a serenar mis sentimientos cuando una chica de unos 17 años, con una mochila a las espaldas salía por la puerta. Era la chica que volvía de Estados Unidos!!...Arrancó a correr y se abrazó con su madre. Estuvieron abrazadas varios minutos. No quité ojo, porque era precioso. Las dos lloraban de alegría. La madre le acaricia tiernamente la cabeza y la chica se acurrucaba encontrando aquella seguridad que solamente se encuentra entre los brazos de la persona querida. Sin mediar palabra la chica estaba sintiendo aquel amor añorado. Seguramente en Estados Unidos había echado en falta los mimos, los cuidados, los guisos...que las madres con cariño hacen por sus hijos.

Mis ojos se empezaron a humedecer..No me sorprendí. Me gustaba sentir esa emoción. Me gustaba poder ser testigo de sentimientos tan nobles, tan puros, tan auténticos, tan especiales. El amor claro y transparente de gente que se quiere desde el alma.


También le llegó el turno del padre. Fue muy emocionante. El de la abuela...Y mientras el perrito emocionado movía la cola impaciente para que llegara su turno. Cuando le llegó expresó su alegría llenado de lametazos a la chica. Estuvieron muchos minutos abrazados, todos juntos...Y en todo momento la chica no dejó de llorar y llorar y llorar...Siempre con una sonrisa iluminada en su rostro. La misma sonrisa que tenía la mamá argentina. “¿Será la sonrisa del corazón contento?”, me pregunté.


Tuve que apartar la mirada porque se me había quedado clavada y el vuelo del invitado acababa de aterrizar.


Mientras esperaba que el invitado saliera por la puerta, vino el broche final a las emociones de mi mañana en el aeropuerto. Entraron los emigrantes de Vietnam con un bebé que dormía. Los abrazos entre abuelos, hijo, nuera y nieto fueron la culminación de todas las emociones. Sobretodo la abuela y madre que acariciaba a todos los tres que habían aparecido. La ternura de una abuela abrazando a su nieta me puso la piel de gallina. Y de nuevo aquella sonrisa especial iluminaba el rostro de aquella madre-abuela. “¡Si, sin duda es la sonrisa de la alegría del corazón y del alma!” me convencí.



Que emoción, que emoción, que emoción. Unas lágrimas satisfechas corrieron por mis mejillas. Gracias a todos ellos por hacerme testigo de sus emociones, de sus conmovedores encuentros, de sus tiernos abrazos, de sus dulces caricias, del cariño compartían, de la fuerza del amor!.


Me tuve que mentalizar mucho para prepararme atender al invitado. Cuando apareció por la puerta, él no lo sabía pero mi corazón estaba feliz de haber podido experimentar las emociones de personas que se quieren con la fuerza del amor verdadero.




martes, 13 de diciembre de 2011

MOTIVAR EN LUGAR DE RECORTAR

Quiero escribir unas modestas líneas sobre la situación general que se vive hoy en día. Sobre las grandes y dantescas decisiones que los gobernantes están tomando o tienen que tomar.

No se sale de la crisis con recortes, y menos si estos hacen referencia al salario de las personas. No se puede pretender que el ansiado dinamismo y esfuerzo de las personas se vaya a lograr cuando les recortas los ingresos…y a la vez le subes los salarios, los precios, el IVA, la luz, el agua,…

No es correcto recortar personal para ajustar los costes de empresas que ganan millones de euros. Si hay que recortar antes se pueden recortar más cosas que los gastos de personal.

Se sale de las situaciones de crisis y de dificultades apostando por motivar a las personas, apostando por hacerlas importantes en el proceso de reverter la situación, apostando por sus fortalezas, apostando por alinear todos los intereses en un bien ético y común, apostando por sus ingresos , apostando por obtener el compromiso conjunto de las personas… Solamente se sale de la crisis desde la motivación de la energía que las personas humanas tienen en el alma.

Una persona motivada va a ser capaz de encontrar la creatividad de hacer más con menos recursos.

Una persona desmotivada va a necesitar más recursos para hacer menos cosas.

Solamente sacaremos el país adelante si las medidas son capaces de movilizar los corazones de las personas.

jueves, 17 de noviembre de 2011

EL CAMINO SI ES DURO ES MAS GRATIFICANTE


La Navidad siempre había sido un momento de reunión familiar y de alegría. Ese sentimiento era mayor desde que los tres hermanos estudiaban fuera de casa.


Los tres hermanos iban a pasar las fiestas a casa de sus padres. Hacía tiempo que no volvían a casa. La universidad y los exámenes les habían mantenido lejos de hogar. Circulaban por una autopista nueva, era una vía con una perfecta señalización. Donde todo era previsible. Podían calcular sin demasiados esfuerzos el tiempo y la forma con que llegará al destino. Cada 20 kilómetros había una gasolinera para poder repostar, en intervalos bien calculados, había numerosas acogedoras áreas de reposo para poder estirar las piernas...Y por si ello fuera poco, el gps de coche iba indicando cuanto falta, que nivel de tráfico había, las localidades pro donde pasaban,...de hecho te lo marca todo.

Ellos como todo el resto de coches que diligentes circulaban se encuentran cómodos. No había sobresaltos. Todo era fácil y cómodo. Poco esfuerzo, solamente tu voluntad de conducir y estar alerta de cualquier circunstancia que te deparara la carretera. Todo estaba dentro de la previsibilidad.


Los tres tenían unas ganas locas de volver a abrazar a sus padres, de dormir en sus habitaciones de toda la vida, de pasear por el bosque, de ver de nuevo a sus amigos del pueblo, a saborear la comida de su Mamá!


De repente:¡¡Alerta!!, ¡¡Crisis!!


Un enorme letrero en el centro de la moderna carretera anunciaba: “Carretera cortada”. Además una pequeña explicaba que era debido a falta de presupuesto.


Pararon el coche, se bajaron de él perplejos y totalmente sorprendidos. No estaba en el plan de que esa flamante nueva carretera se acabara en ese punto. Observaron efectivamente que detrás del letrero no existía nada. Solamente se abrían pequeños senderos que se perdían por el valle en el que estaban transitando. Ninguna indicación de hacia donde ir, hacia donde seguir...


Tras ellos fueron parando todos los coches. Las primeras reacciones fueron de desconcierto y de malestar: “¿Cómo es que se ha cortado la carretera?, ¿Nos vendrán a buscar?¿Que hacemos?”, comentaba todo el mundo.


Mientras todo el mundo se lamentaba, los tres hermanos se miraron y sin mediar palabra recordaron como por telepatía las sabias palabras que su padre siempre les repetía: “ El momento de dificultad es el momento del luchador. Es el momento de la gente con un espíritu lleno de energía. Es cuando uno ha de mostrar voluntad de sobrevivir. La voluntad de vencer a la situación. Las circunstancias no te han de poder”.


Se pusieron rápidamente de acuerdo en el primer paso: Tomar constancia de donde y como estaban. Ya no podían confiar en la comodidad del coche para alcanzar el objetivo. Ya no servían los cálculos del gps de tiempo, tráfico y otras circunstancias. Ya no servía pensar en el camino en clave de áreas de servicio, áreas de reposo,...


Faltan aún muchos kilómetros por delante y iban a emprender el viaje a pie. Sabían a donde ir y sabían lo importante que era llegar. Aunque no supieran como no habían dudas iban a casa!.

Se pusieron a preparar el viaje a pie. Seleccionaron la ropa, acumularon víveres y agua. Cogieron mantas para pasar la noche. Todo lo pusieron pequeños fardos que se colgaron a la espalda. Y empezaron su ruta.


Poco a poco el ruido de las reclamaciones y de las lamentaciones de los viajeros afectados se fue perdiendo a medida que los tres se abrían camino a su meta, con paso firme y decidido. Quedaban 100 kilómetros por delante, y eso no era precisamente una distancia menor cuando se tiene que hacer a pie.


Una sensación de adrenalina positiva les recorre el interior. Emprendían una forma distinta de hacer las cosas.

¿Como puede ser que se sientan motivados frente a una circunstancia tan negativa?.


La fuerza de querer alcanzar el objetivos ea como sea y sea cuando sea les da moral. Es eso lo que hace de las personas unos vencedores. No bajar la guardia nunca. Siempre con fuerza sea cual sea la aventura y el entorno.


Despúes de varios días alcanzaron la meta. Llegaron al lugar después de tres diás de andar, andar y andar en lugar de una hora de coche. Nunca habían tenido tanta ilusión por llegar a casa de sus padres.


Legaron tarde y cansados, pero la consecución de la meta tan complicada, tan difícil les había traído paz y fuerza interior. Los tres días de ruta se llenaron de tiempo de conversar entre los hermanos, de explicarse muchas cosas, compartieron momentos de esfuerzo, sufrimiento y alegría, se motivaron unos a otros, tuvieron momentos de alegría. Porque en todo momento los tres llevaban una sonrisa en sus rostros. La meta valía la pena.


Ese año fue la mejor Nochebuena de toda su vida, aunque fuera la noche del 29 de Diciembre!!!


Vencer las dificultades del camino es la manera de hacer crecer tu fuerza interior.